Lo explica Ken Robinson. Lo descubrí a través de Microsiervos
Lo explica Ken Robinson. Lo descubrí a través de Microsiervos
El pasado fin de semana nos reunimos unas ciento cincuenta personas, todas implicadas en la educación de una u otra forma, en un precioso pueblo malagueño -Casares- para compartir experiencias y cargar la pilas.

Ha sido el tercer Encuentro Andaluz de Blogs Educativos. El primero al que he asistido.
Supe de él a través de Twitter, de los muchos docentes que comparten trabajos y experiencias y hablaban de anteriores ediciones y de las reuniones previas para preparar la de este año. En cuanto manifesté mi intención de asistir, alguien (@NicolasaQM) me ofreció la posibilidad de compartir la búsqueda de alojamiento y la estancia. En realidad ella hizo todo el trabajo y compartimos piso con otras twitteras. Ellas se conocían, a mí me adoptaron y han hecho que me sienta en familia, como si nos conociéramos de toda la vida.
Digo esto antes de hablar de contenidos porque en estos días he leído que los asistentes nuevos podían haberse sentido extraños, fuera de contexto.
No ha sido mi caso: me he sentido acogida y he tenido ocasión de hablar, sin tecnología por medio, con muchas de las personas cuyas intervenciones en blogs y twitter leo con frecuencia, muchas de las cuales elaboran y comparten materiales que utilizo en mis clases, con mi alumnado, o traslado a otras que puedan estar interesadas en hacer lo propio en las suyas.
Y ahora, mis impresiones del encuentro:
Todo ello conforma un potencial que hay que valorar y rentabilizar para renovar y mejorar la educación que tenemos entre manos, pero sin caer en la autocomplacencia. Si no se generalizan las buenas prácticas que el alumnado necesita para adquirir las competencias que le permitan un desarrollo personal integral, poco habremos avanzado.
Creo que este movimiento puede representar una avanzadilla de la renovación pedagógica que la escuela y la sociedad están necesitando. Aunque no sea la única, que mucha otra gente esta trabajando mucho y bien.
En conclusión, merece la pena integrarse en ella y arrimar el hombro. No será el 11 mi último EABE.