En el centro de Jerez, tomadas el 22/01/2011.


Ayer (29/01/2011) habían desaparecido. Pero cerca había una nueva:
¿Necesitan comentario?
Entre las noticias de hoy, una me llama la atención: los ancianos japoneses roban para ir a la cárcel y huir de una sociedad individualista que los ignora.
Es un dato para pensar: la cuarta parte de los delitos en Japón los cometen jubilados, personas con más de 65 años. Puede haber distintas razones pero parece que son dos las que destacan: les faltan medios para subsistir y piensan que en la cárcel van a estar mejor que fuera de ella. Y en vez de buscar soluciones para que puedan sentirse útiles a la sociedad e integrados en ella, están acondicionando pabellones en las cárceles para que estén cómodos.
¡Que mal tiene que sentirse una persona para desear estar en la cárcel, para buscarla como remedio a su situación anímica, social y económica!
No sé cómo está el tema de las pensiones en Japón (a juzgar por las consecuencias, mal), pero en estos días en los que aquí se ha hablado tanto de edad jubilación y años cotizados, es difícil no asociar la noticia a nuestras propias espectativas.
La imagen está tomada de aquí
Parece que finalmente la Consejería de Educación nos da la razón a los que pensamos que el fracaso escolar se gesta… en infantil y el principio de la primaria. Y están dispuestos a tomar medidas adecuadas a las necesidades de cada centro:
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Una prueba rastreará el origen del fracaso escolar a los 7 años
Educación adelanta el diagnóstico de lengua, escritura y cálculo a 2º de Primaria.

La Consejería de Educación estrenará -en mayo o junio- una «prueba universal» de evaluación que medirá el nivel de lectura, escritura y cálculo en 2o de Primaria. El examen va dirigido a niños de 7 años que sólo llevan un curso dentro de la educación obligatoria. Es ahí donde la consejería intuye la raíz del fracaso escolar.
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La noticia completa aquí.
Y aquí, mi comentario del 15 de enero al hilo del revuelo a causa del proyecto de ley de Extremadura, en el que insistía en lo ya expresado con anterioridad a propósito de los resultados del Informe PISA.
Me dan la razón. Por fin.
Tragedia: Hace dos días, un compañero con el que trabajé hace años, y del que guardo un inmejorable recuerdo, murió a manos de su hijo, un joven que estaba en tratamiento psiquiátrico.
Buitres: En la prensa aparecen todos los datos personale y profesionales, los detalles morbosos de la agresión, que a nadie importan, incluso el hecho de que el hijo era adoptado, como si eso supusiera un motivo o aportara algo significativo. La prensa, pese a que la mujer de mi amigo pidió que se respetara su intimidad, ha invadido el recinto de su casa, saltando tapias, haciendo fotos… Por vender periódicos, lo que sea.
Respuestas administrativas:
Reflexiones:
Esta mañana, cuando he ido a comprar El País, en la gasolinera más cercana que vende prensa, al no encontrarlo en el estante con los demás periódicos pregunto:
– ¿Ya no queda El País?- Es más tarde de lo que suelo ir y más de una vez me he llevado el último, así que podría ser. Pero no.
– Sí queda, sí. Si no lo ve es porque hay un señor de derechas que cuando viene a comprar El Mundo coloca un par de ejemplares encima de El País. Tiene más de 80 años, pero sigue- me explica el dependiente.

Parece que el anteproyecto de Ley de Educación de Extremadura ha causado revuelo porque habla de incentivos económicos al profesorado. Se dice que el malestar viene de que se tendrán en cuenta los resultados académicos del alumnado. Aquí y aquí se pueden leer artículos de prensa sobre el tema, y aquí la interpretación de la Consejera.
Me llaman la atención algunas cosas:
En el caso de primero de primaria, la necesidad de profesorado de apoyo se hace especialmente evidente. El alumnado que no consigue dominar la lectoescritura y los fundamentos matemáticos en su momento, tienen muchas posibilidades de no conseguir el éxito escolar. Atender sus necesidades específicas es imprescindible y no se está haciendo, al menos no en la medida necesaria.
Es imprescindible que los institutos dispongan de alternativas que ofrecer al alumnado adolescente que es refractario al trabajo académico. Los objetores escolares son en muchos casos chicos con otros intereses, que cuando encuentran un trabajo que les gusta son buenos profesionales. La misma tarea escolar en grupos más pequeños puede permitir un mayor control pero no siempre un mayor éxito.Artículo 156. Incentivos económicos y profesionales.
1. La Administración educativa establecerá un sistema de carrera profesional vinculado a la formación acreditada y a la mejora de la práctica docente. Todo ello ligado a los resultados de una evaluación voluntaria del ejercicio profesional.
2. La Administración regulará la asignación de incentivos de carácter profesional y económico vinculados a planes de innovación educativa, proyectos bilingües, uso pedagógico de las tecnologías de la información y la comunicación, así como otros que reconozcan la labor del profesorado y su especial dedicación al centro.
3. En particular, la Administración educativa favorecerá la permanencia del profesorado, sea de carrera o interino, en aquellos centros radicados en áreas de marcado carácter rural o centros que precisen de medidas singulares derivadas de las
necesidades del alumnado y de las características del entorno y que, por tanto, pueden estar sujetos eventualmente a un elevado índice de movilidad del personal docente. A tal efecto, y sin perjuicio de los incentivos económicos que puedan arbitrarse, la Administración primará como mérito específico el desempeño continuado de puestos de trabajo en dichos centros tanto en los concursos de traslado que le corresponda
organizar como en los procedimientos de selección de los funcionarios interinos.
Vaya por delante que soy consumidora de cultura y no he descargado muchos archivos en mi vida. Lo que no es óbice para que perciba claramente que la situación ha cambiado y no va a volver atrás, que hay que adaptarse a los nuevos tiempos.
Seguro que algunas profesiones van a perder actividad o se van a transformar y algunas dejarán de existir, como ha sucedido históricamente cuando los avances tecnológicos han sido suficientemente significativos, pero no se pueden poner puertas al campo.
Recogeré aquí artículos de opinión que aporten argumentos interesantes según los vaya encontrando:
Diez disposiciones adicionales sobre el futuro de la cultura e internet de Javier Peláez en La Aldea Irreductible.
El milagro de los panes y los peces de Fernando Savater.
Sobre la propiedad intelectual y otros tipos de sociedad en Dura lex.
La cena del miedo de Amador Fernández-Savater, en Acuarela Libros.
A favor de internet, de Jesús Mosterín, el El País
Los límites del diálogo, de Enrique Dans, en su blog
Soy internauta de Javier de la Cueva en CiberP@ís
Es la dictadura de los señores de la red, de Alejandro Sanz en El País
Respuesta a Alejandro Sanz, de Lucas Sánchez, investigador del Centro Nacional de Biotecnología.
La piratería no existe de Juan Gómez-Jurado, periodista y escritor. Opinión mesurada, razonada, nada visceral.
Los colegas de Mad Max, de Fernando Savater.
Las editoriales comienzan a llorar, de RINZEWIN
Sordo, de Ray Loriga, que parece haber leído sólo a una parte, porque los insultos son una moneda muy corriente también en la otra.
Élites protegiendo élites, deYolanda Díaz de Tuesta. Largo y meditado.
La Ley Sinde y el laberinto de las metáforas, de Perogrullo
El mal menor, otro largo y fundamentado artículo de Yolanda Díaz de Tuesta.
A punto de comenzar el nuevo trimestre, después de haber preparado las primeras clases, es hora de hacerse el cuerpo para retomar la lucha:
¡Tantas cosas! Y lo curioso es que al segundo día ya parece que llevas al menos una semana, o un mes. Todo ha vuelto a su sitio.
Es llamativo cómo algunas familias, madres y padres, se sorprenden de los malos resultados de sus hijos, especialmente en primero: les han visto, y permitido, pasar las tardes enteras en el fútbol, jugando a la consola, o con los amigos (se quejan de lo que les gusta salir, de repente), o con el novio o la novia ¡?. Aunque desde el principio se les informó de la necesidad del trabajo diario, han visto las pruebas escritas y tienen en la agenda notas parciales, esperaban, igual que los adolescentes, que si estudiaban los dos o tres últimos días del trimestre podrían compensarlo.
También se sorprenden los que trabajan diariamente. Muchos de ellos pensaban que el salto al instituto era demasiado grande y cuando las notas responden a su esfuerzo casi le parece mentira. ¡Cómo disfrutan! Y nosotros con ellos.
A nosotros, profesoras y profesores, nos sorprende y nos preocupa que haya padres y madres que pasan de la formación académica y humana de sus hijos, que se limitan a decir que no saben qué hacer con ellos, que se acostumbran a que tomen decisiones, a todas luces equivocadas, sin darles cuenta, que, en resumen, no se responsabilizan de su educación.
Son pocos, pero se notan mucho. La actitud de los chicos y los sentimientos, pensamientos y realidades que verbalizan no dejan lugar a dudas:
– No le hago caso a mi padre y te lo voy a hacer ti.
– A mi madre le da igual lo que yo haga.
Y en algunos casos es aún peor:
– Mi madre va a venir y te vas a enterar. (Aunque sea repetida colocaré la ilustración de una entrada anterior)
Y viene, por propia iniciativa o a requerimiento nuestro, y es ella la que termina enterándose de por dónde camina su hija, o su hijo, que no es precisamente por donde ella pensaba. Al respecto tomé nota cuando lo vi de un artículo ilustrativo: los padres reclaman por lo accesorio, creyendo a pies juntillas la información que les dan los chicos, y no suelen hacerlo cuando de veras hay motivos. Son datos de la inspección.
Deseo a todos un buen trimestre.
Para los que piden, están en su sitio las recetas de:



Se puede seguir pidiendo, a ser posible, aquí.
Hace tiempo que vengo dándole vueltas a esta entrada. No porque no tenga claro lo que pienso y lo que quiero decir, sino porque puedo explicarme mal. Por eso aclaremos ideas desde el principio:
Dejado claro que estoy a favor del ejercicio de los derechos, especialmente de los derechos sociales: educación, salud, vivienda, empleo…, considero necesario poner en cuestión su uso y disfrute, cuando se entienden desligados de las obligaciones que deberían ser inherentes a ellos, que está siendo en demasiados casos. Parece que lo que nada cuesta nada vale, por eso nos podemos permitir el lujo de desaprovecharlo:
¿No conocen a ningún parado que haya rechazado un trabajo porque entre el subsidio de paro y sus trabajillos en negro ganaba más que aceptando el empleo que le ofrecían? ¿Ni a nadie que haya dejado un trabajo para reorganizarse o tomarse unas vacaciones mientras cobraba el paro? Yo sí. Y más de uno. Claro que no ha sido en el último año, pero fue frecuente durante la época de vacas gordas en la que parecía que el erario público no tenía fondo.
demasiado poco valorado. ¿Saben que hay quienes, teniendo ofertas de trabajo en otros países, no se van porque su salud no es de hierro y los tratamientos que pueden necesitar quizá no estuvieran a su alcance, mientras la S.S. se los ofrece gratuitamente? Como contrapartida, pensemos en el uso que en muchos casos se hace de ella: almacenes de medicamentos en las casas, se piden (en ocasiones se exigen) pruebas innecesarias en base a lo que dice la wikipedia o lo que aconseja el amigo, se acude a las urgencias del hospital en vez de al centro de salud… He escuchado hablar de situación tercermundista (sic) porque no le daba (la S.S.) guantes para lavar a su padre en casa y una grúa para moverlo al día siguiente de volver a casa tras haberle amputado una pierna.
Sin contrapartidas: con enviarlos al colegio, o al instituto, algunos ya creen que cumplen (en realidad hay quienes ni eso hacen, y es necesaria una comisión de seguimiento del absentismo). A los padres cuyos hijos (mayoritariamente chicos) no aprovechan en absoluto su estancia en el instituto, los que conocemos como objetores escolares, y que dicen no saber qué hacer con ellos, les he preguntado en ocasiones qué harían si tuvieran que devolver el coste de la plaza escolar de su hijo el curso que no rinden un mínimo. Me han reconocido que buscarían la manera de que cambiaran de actitud. Y yo les digo que la mayoría la encontrarían.¿Por qué ha de ser gratis todo a cambio de nada? ¿Es que el dinero público (de todos) se puede gastar sin que importe en qué? (Por favor, en este momento no pensemos en los políticos y sus malversaciones, sólo en nuestra actitud como ciudadanos, de lo contrario no habrá forma de terminar el razonamiento). ¿Por qué consentimos con tanta faciliadad el mal uso de lo público, sin sentirnos afectados por ello?
Cuando decía que lo que nada cuesta, nada vale, debe entenderse que hablaba de que no le cuesta a la persona que lo utiliza, o esa impresión tiene porque no paga al utilizarlo. Si les digo en en el coqueto teatro de la pequeña localidad en la que vivo, desde que se cobra por los espectáculos (nada exagerado, 5 euros la entrada normal y 3 la de pensionistas y niños), hay más público adulto y se pueden ver las actuaciones sin que los niños sin padres las interrumpan, ¿pensarían como yo que no era buena la política del gratis total que se aplicaba antes?
Puede ser que tengamos que cambiar algunas cosas. Tratar igual a los que son diferentes no es justicia. ¿Todo el alumnado necesita los libros gratuitos? ¿Y el ordenador?
Más de un padre, al firmar el compromiso que adquiere a recogerlo, ha preguntado si es obligatorio el uso de ese ordenador, porque su hijo tiene otro y…
Si los 2500 euros por nacimiento no hubieran sido repartidos sin tener en cuenta la renta familiar (¿de qué le sirven a quien tiene ingresos de cientos de miles de euros?) igual podían seguir recibiendolos las familias que los necesitan.
Y podríamos multiplicar los ejemplos.
Por otra parte recuerdo que uno de los ponentes del Evento Blog 2010, Marc Vidal, una de cuyas frases puede hacerse realidad para desgracia nuestra (No es que estemos en crisis. Esto se va a quedar así por mucho tiempo), se preguntaba si no estábamos confundiendo derechos fundamentales (vivienda, educación, salud…) con servicios del estado que dependen de su capacidad económica. Sería terrible que fuera verdad y estuviéramos asistiendo a la poda de ellos cuando apenas nos habíamos asomado al estado de bienestar.
Las fotos de aquí, aquí, aquí y aquí