Todas las entradas de: Engracia Santos

Razones de peso

20150218_094938Mientras viajábamos, la señora que iba en el asiento detrás del mío mantuvo, en voz baja, esta conversación:

– Mira, Carlota, anoche cuando hablamos me quedé mal y tomé una decisión. Tú necesitas ese viaje con tus compañeros y lo vas a hacer. Vete inmediatamente a una agencia y reserva, yo lo pago.

– …

– Ya sé que son 400 €: los tengo y te los doy.

– …Si te vas a sentir mejor me los devuelves cuando puedas, aunque no quiero que lo hagas, es un regalo.

-…

– No llores y haz lo que te digo. Tu lo necesitas y yo puedo pagarlo. Si no, ¿para qué estamos los amigos?

Educación de personas adultas

El trabajo que realizan los maestros y maestras que han trabajado y trabajan en la formación de personas adultas es impresionante.

Empezaron enseñando a leer y escribir, alfabetizando,  a aquellas personas que en su infancia no tuvieron ocasión de ir a la escuela, una parte muy importante de la población entonces. Pronto se convirtieron en algo más, porque aportaban a su alumnado no solo aprendizaje de las letras, sino también de la vida: relaciones sociales, valoración de manifestaciones culturales, conocimiento de su propia realidad al contrastarla con con la de otros…

Para muchas mujeres que conozco, las «clases de adultos» han supuesto su introducción en la vida social, la toma de conciencia de la situación de esclavitud en la que han vivido, el comienzo de la asunción de sus derechos como persona. Se han hecho conscientes de su valor, de la ingente tarea que han realizado en las peores condiciones, han adquirido autoestima, en lenguaje actual: se han empoderado.

2015-01-22 13.31.37Hoy, los sucesores de aquellas aulas, convertidos en Centros de Educación Permanente de Personas Adultas, continúan la tarea. No se limitan a las enseñanzas básicas. Han ampliado su oferta en la línea de formación y enriquecimiento personal a lo largo de la vida, de modo que su alumnado es de lo más variado: ¿quién no tiene un déficit en su formación inicial? No me imaginaba yo que iba a encontrar tanto nivel en un centro de adultos, comentaba un compañero hace unos días.

Por eso, sin dejar de lado lo imprescindible (cursos para la obtención del título de graduado, formación básica), amplían su oferta: Patrimonio, para quien quiere conocer su entorno histórico-artístico. Inglés, para quienes lo necesitan por cuestiones laborales o familiares (tengo dos nietos ingleses, no me queda otra, decía una compañera) o lo quieren aprender para viajar con mayor facilidad o superar lo que consideran una asignatura pendiente. Fomento de la cultura emprendedora, donde se desarrollan estupendos y originales proyectos de muy diferentes estilos. Informática, la alfabetización actual. Educación para la salud

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En Úbeda

Y lo hacen con una dedicación profesional y personal que supera la media, realizando además visitas, actos culturales, convivencias…, cuya organización requiere un tiempo y un trabajo que al parecer pesa menos si la respuesta merece la pena. El hecho es que consiguen entusiasmar a un alumnado ya de por sí interesado (asiste voluntariamente) que se integra mayoritariamente en la vida del centro, asiste a  las actividades y se esfuerza por aprender.

He conocido a una señora con más de 70 años, que no pudo ir a la escuela en su momento y ahora está yendo a clases para obtener el Graduado en Secundaria. Naturalmente, dice ella, aprobó todas las asignaturas el primer trimestre, pero no está contenta porque en Inglés, que es lo que mejor le va, sólo obtuvo un notable: su ilusión es tener un sobresaliente. ¿No es digna de admiración?

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Para aprender y practicar inglés. 

Noticia relacionada

 

 

Mirando hacia atrás para ir hacia adelante

Estoy de acuerdo con Pablo Herrero:  esta entrevista sirve para entender mucho de lo que ha pasado en los últimos 30 años en España.

Y tiene un final esperanzador:

Lo que viene detrás de lo que está pasando no está escrito: depende de lo que hagamos o lo que dejemos de hacer. Así que brindo porque no se os olvide que el futuro no está escrito y que lo vais a hacer vosotros.

¿Se abusa de las abuelas?

Cuando mi madre (88 años,  diagnosticada de Alzheimer en fase 2, pero todavía lúcida la Patri-Iván - 23mayor parte del tiempo aunque sin memoria próxima) dice que ha tenido mucha suerte con sus hijos (para ella la palabra incluye a las hijas), que están pendientes de ella y la cuidan y la atienden en todo lo que necesita y más, que la llevan a la escuela (el centro de día) donde aprende lo que no pudo aprender en su infancia y se lo pasa bien, que juegan con ella al parchís y al rumikub, sus entretenimientos favoritos junto con la lectura, no puedo dejar de pensar en otros casos que conozco, de distinto tipo:

  • La abuela (más de 80 años, vive sola) que todos los domingos ha de esperar a que las persianas del piso de su hijo se levanten para llamar al timbre, haga frío o calor.  Es el único día de la semana que ve a sus nietos y quiere aprovechar el tiempo pero tiene prohibido llamar antes de la señal.
  • La que no vivió su vida porque tenía obligaciones familiares que podía haber resuelto de otra forma pero su moral machista, incrustada a fuego durante su infancia (la hija ha  de cuidar al padre, sin ayuda) se lo impidió. Falleció esperando su momento, antes que su padre. Ya hablé de ella antes aquí.
  • La señora de alrededor de los 65 que se ha matriculado en el aula universitaria de mayores para tener unas horas a la semana para ella y no siempre puede asistir. Sus dos hijas dejan a tres nietos a su cargo de forma sistemática, toda la semana: llevar y recoger del cole, comida, ropa, deberes… Y qué voy a hacer? Ellas trabajan fuera de casa y no pueden atenderlos.
  • La madre (70 años), que cuando sale de su clase de pilates se queda en casa de su hija para que cuando ésta regrese del trabajo se encuentre la casa recogida y la comida hecha. Luego vuelve a la suya para hacer lo mismo.
  • El abuelo que lleva diariamente a sus nietos al colegio, y ha aprendido a cuidar niños porque cuando sus hijos eran pequeños esas cosas las hacían las mujeres. Si no fuera porque ha de hacerlo cuando le apetece y cuando no, disfrutaría mucho de la situación.
  • El matrimonio que cuida de su nieta siempre que se lo piden a cambio de interferir en la relación de pareja de su hijo
  • La pareja que reunió a sus hijos cuando empezaron a tener bebés para decirles que estarían disponibles en caso de necesidad para situaciones puntuales, no para las ordinarias, aclarando que si vosotros queréis divertiros, nosotros  también.

Naturalmente, conozco a muchos mayores que disfrutan de su jubilación, de su tiempo y de su familia, tanto nuclear como extensa, que no dependen de nadie ni están sometidos a ningún tipo de tarea impuesta. Y a muchas otras que, como mi madre, son dependientes perfectamente cuidados y queridos. Pero a todas las situaciones descritas les puedo poner nombre y apellidos,  sólo una de ellas por persona interpuesta. Quiero decir que no son elucubraciones, las conozco de primera mano.

¿La más frecuente? La abuela que se hace cargo de sus nietos de forma habitual, la que ni siquiera tiene la opción de apuntarse a actividades que la satisfagan personalmente porque está demasiado ocupada y/o demasiado cansada. Si se mira con un poco de atención se las ve a la puerta de los colegios, en el autobús las he oído quejarse incluso delante de los nietos en más de una ocasión, en el parque,  en la cola de la frutaría o el hiper.

Respondiendo a la pregunta inicial, sí, en demasiadas ocasiones se está cargando de responsabilidades que no suyas a los abuelos, y especialmente a las abuelas. Posiblemente una gran parte de la culpa es suya, por haber hecho demasiado fácil la vida de sus hijos e hijas y por no haber aprendido a decir no. Pero eso no es óbice para que  quienes les traspasan la responsabilidad hagan gala de un egoísmo sin paliativos.

Termina el primer trimestre

Es una perogrullada, pero para muchas personas es un momento muy importante. Se valora el trabajo realizado en los primeros tres meses del curso y en ocasiones se hace necesario tomar decisiones para modificar el curso de los acontecimientos.

  • Chicos y chicas que se dan cuenta de que han perdido demasiado en tiempo en otros menesteres y deben centrarse para aprender y aprobar. (Si yo sé que no he estudiado…)
  • Alumnado que sufre el desprecio y mal trato psicológico de ese profesorado faltón que no está dispuesto a dar el trato que exige para sí; y que no encuentra respuesta a sus quejas en tutoría, ni en jefatura. (Nos dice que somos una mierda. Se ríe de nosotros. Dice que se necesita ser tonto para no entenderlo)
  • Profesorado que no ha encontrado el método para conectar con los chicos y hacerles partícipes de su aprendizaje.
  • Madres y padres que ven a sus hijos e hijas sufrir porque no consiguen entender las explicaciones de un determinado profesor y no saben como enfrentar la situación sin recursos para una clase particular.
  • Familias y profesorado que no conocen al chico o la chica del que la otra parte habla. (Pero si mi hijo en casa no da problemas. O Aquí su hija es una alumna modelo)

Sí, es hora de evaluar. Sin confundir evaluación con calificación. Ninguna de las personas que intervienen en la educación debería considerar que ha terminado su tarea con una nota, ya sea ésta positiva o negativa, porque el objetivo de la evaluación no es calificar, sino mejorar: analizar el proceso para descubrir dónde están los fallos… y corregirlos, cada uno, cada una, en la parte que le toca.

Hace unos días, en la peluquería, comentaba un grupo de madres el problema que están teniendo sus hijos a hijas de cuarto de ESO con las Matemáticas. Tienen un profesor nuevo y no consiguen entender sus explicaciones. Chicas y chicos con notas brillantes en otras materias y en Matemáticas con anterioridad, están obteniendo notas muy bajas. Sólo uno de toda la clase ha aprobado. Si es cierto, ese compañero debería replantearse su trabajo y dejar de escudarse (lo he visto demasiadas veces) en la dificultad intrínseca de la materia. La de matemáticas puede ser la clase más interesante y entretenida del día porque es fácil conectarla con la vida real y porque es un juego con reglas conocidas, y sus dificultades no están en los conceptos básicos que se trabajan en la enseñanza obligatoria sino en lo mal que se hace a veces.

15830992708_c52ed0ec3a_c¡Ah! Y no olvidar que no se aprende de alguien a quien se odia. Y no se quiere a quien nos trata con desprecio y nos insulta.

Artículos interesantes respecto a la evaluación:

Evaluación, como siempre

Sobre el síndrome del profesor duro

La mayoría de los publicados en EvaluAcción

Y a muchos chicos y chicas de secundaria y primaria y a profes que conozco les gusta Mati y sus mateaventuras, para jugar con las mates.

Elegir es renunciar

El sábado pasado, como tantas otras veces, quería estar en dos sitios. Como no es posible, renuncié a estar en uno de ellos y me perdí  el #openseta, uno de los encuentros previos al EABE 15.

Ya el programa prometía: micología y realidad aumentada, ademas de las mesas redondas para buscar los pilares del EABE proximo.

Pero lo que cuentan las amigas, amigos y compañeros que allí estuvieron hace que lamente no haber estado allí.

Recojo aquí algunas de sus reseñas:

 A cambio estuve, con otros amigos, menos digitales, haciendo senderismo por Parauta, un precioso pueblo de la Serranía de Ronda. Me alegro de haber estado allí. Fue un buen día de campo y amistad.

Observaciones

En mi caminata matinal paso por delante de un colegio y muy cerca de otros dos, a la hora en la que niños y niñas acuden, bien al aula matinal bien a la clase ordinaria.

2014-03-17 15.50.32 copiaPuedo observar las muy distintas formas en que los adultos tratan a los niños y niñas.

  • Son muchos los padres y madres que acarrean los materiales de sus hijos, aunque no sean pesados ni voluminosos, lo que me indica que la responsabilidad respecto a sus cosas no va por el mejor camino. Seguramente quien mete los cuadernos y los libros en la maleta tampoco es el niño o la niña. La autonomía se deja para después. _20131209_123935
  • Pero hay algunas, incluso entre los más pequeños, que ya muestran su capacidad emprendedora.
  • Algunos van con aspecto de ser felices, hablando entre ellos, y al segundo o tercer día que me los cruzo saludan con alegría (especialmente a mi perra).
  • A otros les llevan por la calle medio dormidos, sin intercambiar palabra, como si fueran al suplicio.
  • _20131209_125712Algunas mamás procuran hacerles el camino más fácil con juguetes que han de abandonar a la puerta, como si quisieran hacerles olvidar  adónde van. O como si hubieran entendido que pasarlo bien siempre que se puede no es algo superfluo.
  • Otras van repasando por el camino las lecciones.
  • Los abuelos y abuelas que les acompañan son muy pacientes, y no suelen llevar prisa. (Hay que ver la cantidad de hombres mayores que están haciendo con sus nietos algo que les habría parecido imposible con sus hijos).
  • Se ven algunos padres, aunque siguen siendo  inmensa mayoría las madres. ¡Cuánto cuestan los cambios!

Y muchas, muchas veces, nos acompaña un amanecer en el que pocas de estas personas se fijan.

2013-06-18 07.11.19

 

Sentido (común) y sensibilidad

Creía yo que en algunos aspectos de la vida político social estaba curada de espanto, que ya nada me iba a sorprender. ¡Qué gran error! Cada día un poquito mas de basura, de falta de las condiciones más elementales para realizar aquello que se supone que es la función específica de los políticos: trabajar por el bien de la comunidad, gestionar en beneficio de la ciudadanía.

¡Y mira que desde que explotó la burbuja nos hemos llevado decepciones! Ver que se nos escapaban como agua entre los dedos todos los elementos del que nos parecía aún precario estado del bienestar, aquello que tanto había costado conseguir y que habíamos creído que tenía carácter definitivo. Los recortes en educación, sanidad, justicia, trabajo… Que hayan pretendido hacernos creer que somos los culpables de la crisis. Que se hayan rescatado los bancos y se hayan dejado caer a las familias en la indigencia sin ningún tipo de pudor. Que la corrupción haya sido, y sin duda siga siendo, tan generalizada en todo el espectro político como para que sea difícil creer que haya quien esté libre de ella. Que los que han sido descubiertos como corruptos en máximo nivel hayan pasado años y hasta décadas, pretendiendo dar lecciones de honestidad y decencia. Y tantas más.

Pero lo sucedido en estos días en que Teresa Romero, la auxiliar de enfermería en situación crítica por haberse contagiado con el virus del Ébola tras participar en la atención a uno de los misioneros repatriados, ha colmado mi capacidad de asombro:

  • Entiendo que el gobierno quisiera traerse a los misioneros dada la relación del estado con la iglesia (no me hablen de razones humanitarias, que al mismo tiempo estaba un expeleólogo español herido a cuatrocientos metros bajo tierra y no movieron un dedo). Pero ¿traérselo en contra de la opinión de los especialistas que avisaron de que ningún hospital español reunía las condiciones necesarias?
  • ¿Y llevarlo a uno que ni siquiera contaba con personal porque se estaba desmontando para convertirlo en de media estancia?
  • ¿Y sin dar la formación y los medios necesarios al personal y al centro hospitalario? Según en consejero de sanidad de la comunidad de Madrid «no hace falta un máster para ponerse o quitarse un traje» pero fíjense en lo que dice al respecto un auténtico experto porque lleva meses tratando a enfermos de Ébola, el Dr. Echvarría: La colocación correcta del traje (PPE) lleva unos 10 minutos, y la retirada del mismo es un proceso de unos 20 a 25 minutos donde se siguen estrictamente unos pasos ordenados y bajo la supervisión de dos personas: una, continuamente desinfectando con espray; y otra, recordando los pasos que hay que seguir.Y comparen.
  • Los profesionales tenían tan claro que no se estaba haciendo bien que ya en agosto un enfermero escribe esta carta explicando todos los despropósitos. Sirvió de poco.
  • De la atención al personal sanitario que atendió a los infectados, entre ellos la contagiada, mejor ni hablar.

Pero lo que ha superado todos los límites es el trato infringido a la enferma, la primera contagiada fuera de África, después de su ingreso en el hospital:

  • La última en enterarse. Toda España conoce que hay una persona contagiada de Ébola, antes de que a ella se le comunique el diagnóstico.
  • El consejero de sanidad la acusa de mentir sobre su temperatura (reconoce que sin pruebas), de incompetencia en relación con uso del traje ( «unos tienen más capacidad que otros»), de haber ido a la peluquería (no estaría tan mala), haciéndola responsable en el fondo de su contagio. Habla de ella de forma denigrante e irrespetuosa no una vez sino varias y en diversos medios (ver video al final).
  • La Cope anuncia su fallecimiento en falso. Una hora después retira la noticia y niega haberla publicado. Pero en la red quedan las evidencias:
  • Captura de pantalla 2014-10-10 a la(s) 14.53.19ABC anuncia que su cuerpo se incinerará sin hacerle la autopsia mientras ella sigue luchando por su vida. (¡Ojalá tenga éxito!) También ha desaparecido la noticia.Captura de pantalla 2014-10-10 a la(s) 12.27.25

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Puede haber mayor falta de sensibilidad? ¿De verdad, sabiendo lo que se sabe sobre la gestión de los protocolos, alguien puede insinuar que la responsabilidad del contagio la tiene la enferma? ¿Los misioneros repatriados héroes y Teresa, voluntaria para su atención, la villana de la película? ¿Y el consejero «que tiene la vida resuelta», sigue en el cargo? ¿Hasta cuando vamos a soportar actuaciones semejantes?.

Puede que quien mejor retrate al consejero sea un teórico programa de humor:

Carta abierta a una mamá

Estimada señora:

Una noche que yo andaba desvelada la escuché a usted en la radio de madrugada. Llamaba muy indignada para contar a quien quisiera oírlo lo desconsideradamente que la habían tratado en la guardería en la que su hijo tenía una plaza (por cierto, subvencionada al cien por cien, incluyendo la comida, aunque usted no trabaja fuera de casa; a pesar de los recortes en educación).

La dirección de la guardería había citado padres y/o madres para explicarles el funcionamiento, las normas, la atención que ofrecen… especificando que debían acudir sin los niños. Usted explicaba que decidió llevar a su hijo no porque no tuviera con quién dejarlo sino porque iba a una guardería: alguien se haría cargo de él.

¿Y usted habla de desconsideración? ¿De verdad le parece lógico (es la palabra que más veces utilizó en su exposición) empezar su relación con las personas que se van a hacer cargo de su hijo dejándoles así de claro que lo que le digan le va a entrar por un oído y a salir por el otro?

A usted no le parecía lógico, tampoco, que no respondieran a sus expectativas poniendo una educadora a su servicio, demostrando lo que valora el trabajo de las personas que van (o no, porque usted no tenía claro si iba a llevarlo después del mal trato recibido) a educar a su pequeño. Da por supuesto que sus caprichos, que no otra cosa había sido el acudir acompañada, deben alterar el funcionamiento del centro, el tiempo dedicado a la preparación de material, espacios… a prepararse para recibir a su hijo como se merece al día siguiente.

Naturalmente, no le pareció lógico que le llamaran la atención cuando su hijo impedía el desarrollo de la reunión, y mucho menos que cuando usted fue incapaz de controlarle le pidieran que lo llevara fuera para que el resto de madres y padres se enterara y pudiera exponer con tranquilidad sus dudas y recelos. (La primera separación es muy costosa). Si quiere que le diga la verdad, no debería usted haber esperado a que se lo pidieran, por respeto al resto de los asistentes y a la convocante.

Y lo que menos lógico de todo le parecía es que en las guarderías haya normas: que no lo pueda llevar a la hora que quiera, que le digan que debe desayunar antes.

Todo esto deja muy claro que es lo que usted busca: un garaje para niños, un sitio donde dejar a su hijo cuando le conviene, como mucho un centro asistencial. Porque si quisiera un centro educativo sus planteamientos serían otros.

No tiene usted conciencia de que la educación infantil (de 0 a 6 años) es educación. En la guardería pública su hijo, junto a los 13 restantes del grupo, va a recibir atención a sus necesidades físicas (aseo, comida) pero también va a convivir con otros, se va a socializar y va a aprender. No tiene usted ni idea de lo que una buena atención educativa en sus primeros años puede hacer por el futuro de una persona, lo que puede compensar las deficiencias culturales y sociales de la familia, lo que desarrolla las capacidades de cada uno en el momento en que más posible es hacerlo.

Soy maestra (jubilada) pero nunca he trabajado en educación infantil. Siempre he admirado y valorado a maestras y educadoras (las mujeres son mayoría) de esta etapa, que requiere una adaptación, comprensión y trabajo físico mayor que ninguna otra.  Y me duele que se menosprecie su trabajo. Más en un momento en que peligra la consideración de la etapa como educativa. ¿Sabía usted que para la LOMCE es asistencial? No es usted consciente de lo que perderíamos.

Sin buenos cimientos ¿qué construiremos?
Sin buenos cimientos ¿qué construiremos?

 

«En los primeros años se ponen los cimientos de todo lo que se va a construir, a aprender y a hacer a lo largo de la vida. Por esto la educación infantil asume una importancia fundamental en toda la educación».  Francesco Tonucci. Pedagogo

 

 

Cordiales saludos.

Engracia Santos

P.S. Como esta carta es abierta y puede que la lean personas que no conozcan el funcionamiento de las guarderías, éstas tienen un horario educativo fijo en el que suelen admitir unos 15 minutos de flexibilidad. Se puede ampliar por necesidades familiares, generalmente trabajo de padre y madre, antes y después, con la justificación pertinente (horario asistencial).

 

Profesionalidad

En estos días en que tantos compañeros y compañeras o simplemente colegas, están empezando un nuevo curso, preparándose para recibir al alumnado, no puedo menos que ponerme en su lugar, recordando tantas veces como lo viví, los nervios del comienzo como si cada año fuera la primera vez, las ganas de conocer a los grupos de personas con las que vas trabajar.. .

Hablando con unos y con otras y viendo el panorama un poco desde fuera (no del todo, claro que no) se percibe muy claramente la diferencia entre quienes van a poner toda la carne en el asador porque lo viven (expresión de una alumna) y quienes van simplemente a cumplir, quienes llevan las mariposas en el estómago y quienes solamente esperan que no se lo pongan muy difícil.

Y luego están los y las que se apenan porque se terminaron las vacaciones, están deseando poder jubilarse, pero mientras tanto se ganan el sueldo no sólo con dignidad sino de la mejor manera posible: con profesionalidad. Sin tener eso que conocemos como vocación, que puede hacer más fácil el trabajo, hacen lo necesario para que el suyo sea productivo, se involucran en el funcionamiento del centro, se forman, se comprometen con alumnado y familias, buscan alternativas para el alumnado con dificultades, son responsables en el sentido más amplio del término.

Entre el profesorado hay muy buenos profesionales, con vocación y sin ella, y también los hay muy mediocres. Como en todas partes, por cierto. Un grupo de buenos profesionales es un lujo para un centro y para cada uno de sus miembros y  en ocasiones consigue que el resto se una al proyecto y mejore su trabajo.

Estoy convencida de que a nadie se le puede exigir vocación, pero todas y todos deberíamos tener profesionalidad, que no es otra cosa que desempeñar el trabajo poniendo todo el empeño posible, como quisiéramos que lo pusiera el profesor o profesora de nuestra hija o hijo. Y a quien no la tiene  se le debería exigir, que no es ésta una profesión para gente sin impulso vital.

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El amanecer de hoy

Dedico esta entrada a una amiga que es una profesional como la copa de un pino y está en periodo de adaptación a la vida sin trabajo: se acaba de jubilar,  reconociendo que haber trabajado en lo que le gusta ha sido un lujo increíble. ¡Enhorabuena, Jose, lo mejor está por vivir!