
Vuelven a florecer las jacarandas (o jacarandás si lo prefieres). En unos días Jerez se verá de nuevo así:

Vuelven a florecer las jacarandas (o jacarandás si lo prefieres). En unos días Jerez se verá de nuevo así:

NO TE RINDAS
No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.
Mario Benedeti
Gracias, María Luisa


Hace treinta y dos años que un claustro entusiasta, contagiado por un maestro de gimnasia (todavía se decía poco educación física) con muchas y buenas ideas para mejorar la forma física de su alumnado, con su equipo directivo al frente y la colaboración de las familias y el ayuntamiento, organizó el I Maratón de Guadalcacín. Se trata del Colegio Público Guadalcacín que más tarde se convirtió en C. P. Tomasa Pinilla en honor a una de sus primeras maestras, fallecida cuando cumplía treinta años de ejercicio docente en la localidad, mientras delirando creía que estaba en su clase.

Fué la primera carrera atlética del pueblo. Como su objetivo era fomentar el atletismo y la actividad física de forma lúdica en el alumnado, era importante que pudieran participar desde los primeros cursos y, como las categorías oficiales no comienzan hasta los 8 años… inventaron otras nuevas: pitufos, para 6 y 7 años y pañales para 4 y 5. (Todavía el alumnado de 3 años no se había incorporado a la escuela)
¿Podéis imaginar lo que supone la organización de algo así? Inscripciones, dorsales (a mano, naturalmente), medición del circuito, colaboradores para los cruces de calles, megafonía, trofeos (donados por tiendas o otros establecimientos), colaboración de Cruz Roja por si…., llegadas, clasificaciones y toda una mañana de sábado de nervios, ilusión y satisfacciones al final. Porque fue un éxito.

En aquella primera carrera corrieron la mayoría de los alumnos y la alumnas del centro y muchos que no lo eran pero, como es lógico, la afluencia de inscripciones en las categorías de mayores fue pequeña.
Desde aquel 1984 Guadalcacín ha mantenido su cita primaveral con los atletas. Durante muchos años la organización corrió a cargo de colegio y paulatinamente el ayuntamiento fue asumiendo más responsabilidad.
Hoy es una carrera de reconocido prestigio organizada por la delegación de deportes del Ayuntamiento de Guadalcacín en coordinación con la federación gaditana de atletismo. En la prueba reina, en la que corren mujeres y hombres de 16 años en adelante clasificados en siete categorías diferentes en cada sexo, este año han participado más de doscientas personas, lo que indica que el foco ha basculado hacia los mayores, pero se mantienen las categorías no oficiales con gran afluencia (más de treinta por categoría y sexo).





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No acostumbro seguir cadenas de whatsapp, ni reenviar más que cosas muy puntuales que me hayan motivado especialmente, procurando comprobar que no son mentiras interesadas. Pero hace unos días recibí un e-mail invitándome a enviar un un poema o un texto a una persona concreta y enviar una invitación a otras, después de colocar mi dirección de e-mail. Debía ser un texto o poema que te haya afectado en tiempos difíciles, sin pensarlo demasiado.
Me gustó la idea y lo hice, y un par de horas después tenía algunas respuestas. Ésta fue la primera:
La gente que me gusta
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecida de estar viva, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme.
La gente que tiene tacto.
Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
A estos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor.
La gente que nunca deja de ser aniñada.
Me gusta la gente que con su energía, contagia.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
La gente que lucha contra adversidades.
Me gusta la gente que busca soluciones.
Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.
Me gusta la gente que tiene personalidad.
Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.
La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.
Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.
MARIO BENEDETTI
Y venía acompañado del siguiente comentario:
Para mi es muy especial, ya que define a mi padre… Yo se lo leí en un pequeño homenaje que le hicieron al mes de morir…

Luis lleva 9 años haciendo el mismo trabajo y trabajando para el mismo empresario, pero no en la misma empresa, porque tiene tres que se dedican a lo mismo: subcontratar servicios para las grandes del sector: Endesa, Telefónica, Gas Natural …
Cada cierto tiempo, Luis es despedido para unos días mas tarde ser contratado en otra de las empresas de su jefe para continuar su interrumpida labor donde la dejó.
Como el empresario conoce la ley, al despedirlo le hace firmar un finiquito que no le paga, porque lo va a contratar de nuevo. Claro que, como lo ha firmado, Luis tiene que declararlo a Hacienda, le recuerdan en el momento de la firma (porque en la empresa la misma cantidad va a figurar como pago en vez de como beneficio, aunque eso no se lo dicen). El año pasado Luis pagó por ello alrededor de seiscientos euros.
Y Luis está contento, porque tiene trabajo mientras otras personas con mayor preparación que él no lo tienen.
¿Que cómo sé estas cosas? Porque ayer Luis estuvo en mi casa para revisar una instalación y hablamos.
Ir de viaje con un grupo de cincuenta y cuatro personas de las que sólo conoces a dos o tres puede parecer un riesgo, especialmente si no eres la alegría de la huerta, como es mi caso. Pero puedo asegurar que no es riesgo ninguno si el grupo con el que vas es alumnado y familia del CEPER Victoria Alba comandado por su exdirector y naturalmente maestro, Enrique del Valle.
Un grupo de personas tan diferentes (de 13 a 80 años, de muy variadas profesiones y niveles educativos) en la que todas se apoyan y acogen a las nuevas, y donde prácticamente nadie desentona con un mal gesto ya se trate de subir cuestas para visitar un castillo, de sufrir las inclemencias del tiempo o de disfrutar de una buena comida.
¡Y la marcha que tienen las mayores! Las primeras que están dispuestas para todo, que quieren visitar, conocer, escuchar a los guías, aprender lo que antes muchas no pudieron.
La organización magnífica, llevando controlado hasta el último detalle: la selección de los lugares (ni sólo ni sobre todo los trillados), todas la visitas con guías locales, la intendencia…
Como muestra de lo vivido, aquí se recogen algunos momentos:
https://youtu.be/klS5HYuTZ5o
La RAE define al titiritero como la persona que maneja los títeres. Pero tiene una segunda acepción que es la que personalmente asocio al uso de la palabra en mi infancia: Persona que con habilidad y arte anda y voltea por el aire sobre una cuerda o un alambre, y hace otros ejercicios semejantes.
En ambas acepciones y en sentido figurado hay en la actualidad muchos titiriteros, y no son precisamente los que han estado detenidos.
Hay expertos en manejar los hilos para desviar la atención de lo que no les interesa que se vea: mientras se habla de los títeres no se está debatiendo y sacando conclusiones sobre la corrupción que debía ya haber inhabilitado para gobernar a un partido que al parecer la lleva en su ADN; un error en el ayuntamiento de Madrid, si se magnifica adecuadamente, puede dificultar acuerdos con Podemos.
Y hay expertos en hacer equilibrios para mantenerse en sillón, endosando a otros la responsabilidad de sus errores o malas prácticas: ni Rita Barberá, ni Esperanza Aguirre, ni Mariano Rajoy, ni tantos otros, aceptan ninguna responsabilidad por la corrupción en medio de la cual han vivido y siguen viviendo. El sentido común dice que no es posible que la desconocieran pero están convencidos de que ello no afectará a sus posibilidades de seguir.
Y los medios de comunicación colaboran eficazmente para lograr que los manejos y los equilibrios consigan lo que pretenden, cuando no son ellos mismos los que inician el proceso.
¿Cómo se puede entender que en el siglo XXI, en un país del primer mundo (no escribo democrático porque estas prácticas me temo que poco tienen que ver con la democracia) la libertad de expresión esté tan disminuida como para que se pueda detener a alguien por el contenido de un teatro de títeres?
https://youtu.be/mIHQz2M26Dk
Aplicando una ley que con razón se conoce como Ley Mordaza.
El cuento que contaban los títeres
Así es. Durante los tres primeros meses del curso no se ha cubierto una plaza en el CEPER Victoria Alba y ahora ya no es necesaria. He aquí las razones:
Una muestra clarísima del efecto Pigmalion. Se cumplen los pronósticos de la administración: como iban a dejar de asistir, no era necesario una maestra, o maestro, más. Y lo peor es que esos datos, esa profecía cumplida, se utilizarán para la dotación de personal del curso siguiente: como se ha comprobado que, efectivamente, en el segundo trimestre ya no hará falta, ¿para qué nombrarlo? Total, si muchos van a dejar de asistir.
Sólo que es una falacia. Claro que una parte del alumnado que prepara pruebas se aburre y abandona, pero ni mucho menos en la medida en la que ha sucedido este curso. ¿Quién no abandonaría si las perspectivas de superar la prueba fueran tan escasas?
Como ya dijimos en otra ocasión, el prestigio de un centro docente se logra con muchos años de buen trabajo y se puede perder con mucha facilidad. Este curso los resultados serán peores. ¿Qué pasará el próximo?
Una administración educativa no puede, no debe, olvidar la necesidad de formación de aquellas personas que están en peores condiciones para defenderse en la vida, para insertarse en la sociedad y reunir las condiciones imprescindibles para acceder a un trabajo digno. Y en esa categoría entran sin duda aquellas que no tienen titulación académica, lo dicen todas las estadísticas que relacionan nivel de estudios y paro.

Una administración educativa que se denomine socialista, como la actual, no puede permitirse el lujo de despreciar a las personas con mayores dificultades y echarlas en los brazos de centros privados a los que pocos tienen la posibilidad de acceder. No puede negar el pan y la sal a los centros públicos mientras mantiene conciertos con centros privados que mal disimulan la selección de su alumnado. O, ¿por qué creen que en tantos centros concertados hay tan poco alumnado con necesidades educativas especiales (con la honrosa excepción, en Jerez, de SAFA), o proveniente de familias con escaso poder adquisitivo? ¿Por casualidad?
¿Y saben qué? Los administrados no deberíamos consentirselo.
Parece que no es tan fácil como puede parecer (y como debería) reconocer las actitudes y actuaciones machistas en la sociedad y en la familia. Si lo fuera no se colarían en anuncios y también en expresiones y manifestaciones de gente bien pensante que no se considera machista, indicios de lo que hay debajo de las buenas formas, en cuanto se rasca un poco.
https://youtu.be/gBXlUxvWQPY
Como sufrió Loli con sus nietos en un juego de feria, y cuenta aquí.
Como describe en un gran artículo lleno de ironía Barbijaputa la exposición de juguetes en un centro comercial en los días previos a reyes.
Como le sucedió a la vicepresidenta del gobierno en funciones cuando pretendiendo, entiendo yo, destacar actitudes machistas en los chicos lo que hizo fue culpabilizar a las chicas de la violencia que sufren: No le permitas que… (Si lo permites es tu responsabilidad)
Como les sucede a los maridos colaboradores (por supuesto no machistas) cuando dicen, incluso si la mujer trabaja fuera de casa y él no, que ayudan o colaboran en las labores domésticas. No comparten, si ayudan es porque no son suyas, claro. Están haciendo un favor. ¿A quién?
O a las madres que están encantadas de que su hija tenga novio porque así esta controlada. Es que es tan difícil… se excusan cuando les haces pensar en ello. Los chicos no necesitan control.
O las que incitan a sus hijas a aguantarse porque la convivencia es difícil y alguien tiene que ceder.
O las que no se respetan a si mismas y no se hacen respetar ejerciendo sus derechos, y con ello enseñan sin pretenderlo tanto a sus hijos como a sus hijas que en la familia la mujer está subordinada. Y si lo está en casa, ¿dónde no? ¿Como podrán sus hijas considerarse iguales a sus compañeros? ¿Como podrán sus hijos tratar a sus compañeras como iguales?
Me llamó la atención un artículo relacionado con el asesinato de una mujer por su pareja,
porque los amigos y vecinos no querían que se hablara de violencia de genero sino de locura porque era muy buena persona. Pero los síntomas eran claros: La tarde anterior «fue la primera vez» que la fallecida podía quedar a solas con una amiga. Le había dicho a su marido que necesitaba un poco de espacio. El no quería que ella saliera. ¿Por qué empatizan tanto con él? Para mí está claro: porque si rascas…
Llevamos muchos años trabajando en coeducación, en igualdad, en las escuelas. Y los resultados no son buenos: muchos chicos minusvaloran a las mujeres en general y a sus parejas en particular, hay chicos que maltratan a sus parejas y chicas que soportan los malos tratos (lo he visto) sin romper la relación, las madres siguen siendo las responsables de la casa y de los hijos en demasiadas ocasiones (a veces con ayuda), una mujer que trabaja muchas horas fuera de casa es una madre ausente pero un padre que trabaja muchas horas es un hombre responsable…, y siguen muriendo mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas.
Y es que mientras en las familias la relación no sea igualitaria; mientras la sociedad tolere y no reconozca las actitudes machistas; mientras haya quien defienda desde un partido político que es igual la violencia de los hombres hacia las mujeres que la de las mujeres hacia los hombres, sin tener en cuenta que las estructuras sociales están tan asentadas sobre el machismo que es el miedo del hombre que ve amenazado su poder, el de quien que ha construido una sociedad a su medida y no quiere perder sus privilegios el que actúa y el que puede que incluso esté repuntando, como se argumenta en este artículo; mientras haya obispos que ligan la violencia de género con que ellas piden el divorcio; mientras todo eso no cambie, aunque en la escuela se trabaje, se debata, se analice, se llegue a conclusiones y se presenten en distintos formatos, la evolución será demasiado lenta.
Y en las escuelas se sigue trabajando. Como muestra un botón. Pero es necesario algo más. Para modificar esas estructuras latentes o manifiestas hace falta un acuerdo global para activar todos los recursos posibles.
Un video sobre las pequeñas cosas que llevan a las grandes:
Así parece que considera la administración educativa a la educación de personas adultas, de la que ya escribí en otra ocasión.
Juzguen si no:
A uno de los centros de educación permanente de Jerez le falta por nombrar una maestra, o maestro, para el curso 2015/2016. Porque digo yo que si se concede que dos de las profesionales trabajen sólo media jornada y otros cuatro tengan dos horas lectivas menos por ser mayores de 55 años, hay que nombrar, al menos, otra. Pues estamos a 6 de diciembre y ni flores.
Esto no sucede en ninguna otra modalidad educativa. Como ésta no es obligatoria…
Al tratar a un centro con esta desconsideración se olvida:
¿Centros de segunda categoría? Si se les trata como si lo fueran lo serán, naturalmente. Sin profesorado suficiente no es posible alcanzar la educación de calidad a la que aspiran y por la que trabajan. Y que la sociedad necesita.
Dedicado al CEPER Victoria Alba, en el que intento aprender inglés, y cuyo trabajo valoro, al parecer, más que la administración de la que depende.