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Emociones de un fin de semana

El pasado fin de semana fue el EABE15 y allí estuve, en Córdoba este año.

Es el EABE un encuentro que hay que digerir después de haberlo vivido. No termina con el fin de semana. Las reflexiones posteriores de los y las participantes enriquecen enormemente las vivencias y ayudan a asimilar lo mucho que nos traemos en la mochila.

Hay quien, como Juanma, un cronista de eventos certero y rápido, no puede irse a la feria sin haber dejado constancia de lo sucedido. Y habrá quien necesite semanas para sentarse a escribir sus conclusiones. Y entre medias estaremos las y los demás.

Las personas responsables de la organización no darán por terminada su tarea hasta que las conclusiones de todas las mesas estén publicadas y disponibles para quien quiera consultarlas, y seguramente facilitará enlaces a los post que vayamos escribiendo las y los asistentes. Y según vayamos leyendo nos daremos cuenta de lo mucho que nos hemos perdido incluso estando allí, como bien decía @pily refiriéndose a esto, que yo también me perdí:

Desde el principio en estos encuentros la emoción, las emociones, ha sido una parte muy importante: desvirtualizar a personas con las que te relacionas a través de la red, con las que incluso ya has trabajado sin haber coincidido físicamente, abrazar a amigas y amigos, compartir vivencias y sentirte parte de un grupo, de ese claustro virtual al que tantas veces nos referimos.

Un eabero comentaba el domingo en el desayuno, ya despidiéndonos, que el viernes apenas había participado en las actividades porque había pasado la mayor parte del tiempo saludando a quienes ya conocía de anteriores encuentros.

Si siempre ha sido así, y la parte informal: pasillos, comidas, cafés, charlas amigables y aclaraciones pertinentes, ha tenido entidad en sí misma, este año la parte emocional ha subido un peldaño más: ha sido la referencia fundamental. Y que los recuerdos del encuentro educativo estén teñidos de emociones (positivas) facilitará su difusión, eso que se ha llamado pedagogía vírica.

Tomé nota de lo que iban diciendo las compañeras y compañeros del grupo en el que estuve (que seguramente representa a los demás por la forma en que se hizo) durante la última actividad del sábado: Puesta en común de lo que nos llevamos del EABE, que debíamos relacionar con alguna parte de nuestro cuerpo. Aquí dejo lo que me parece más interesante:

  • Las experiencias presentadas (treinta y siete si no he contado mal) fueron todas muy interesantes. Una pena no haber podido conocer la inmensa mayoría. En el grupo se destacaron: Impresión en 3D en 5º de primaria, Marea inclusiva, Tubos sonoros, De patitas en la calle, Pedagogía vírica, Realidad aumentada, La clase invertida, Aprendizaje basado en proyectos….
  • La organización del encuentro hizo posible que hubiera aprendizaje por doquier: talleres, patios, pasillos, charlas…
  • Las personas que asistían por primera vez se reconocían impactadas, desconcertadas: «Por twitter me había dado cuenta de que estaban locos, pero no tanto»,  «Aquí la educación entra por los ojos», «Me ha removido» He encontrado a gente que entiende la escuela como yo», son frases suyas.
  • Las que volvían después de una primera vez decían haber pasado del asombro a la ilusión, haber superado sus expectativas, que eran muchas,
  • Las palabras más repetidas para describir la experiencia: emoción (en singular y en plural), ilusión, motivación, innovación, convivencia, compartir, colaborar, crear, vivir, sentir, pensar, escuchar…
  • Debemos ser humildes y no creer que somos los únicos que lo hacemos bien, hay mucho buen profesorado fuera, y  la atención a la diversidad no se refiere sólo al alumnado, también existe en el profesorado y está bien que así sea.

Y yo, en esta actividad, anoté:

  • Lo importante no es lo que digo, sino lo que hago. (Relacionado con la boca)
  • Para trabajar por proyectos hay que aprender a escuchar al alumnado (con el oído)
  • Que un alumno que era incapaz de manifestar sus emociones permita que le toques es todo un éxito (con la mano) (De la ponencia Soñamos un mundo de respeto)
  • Las emociones en educación no es que sean importantes, son fundamentales. (corazón)
  • Con un pie fastidiado cuesta llegar lejos, pero he llegado.

Seguiremos rumiando lo que hemos traído en la mochila.

Y para finalizar un pequeño montaje con mis fotos  del evento que nunca podrán competir con las de @antosevi.

https://youtu.be/r6Nl0G0oD9o

 

 

Las competencias del profesorado

manos

De mis muchos años en la dirección de un centro docente, tanto en primaria como en secundaria, guardo muy buenos, buenos y no tan buenos recuerdos, que ahora, después de finalizada la tarea, siguen aflorando:

Los artículos de Lola, que está empezando (con muy buen pie, por cierto) en lo de dirigir un colegio están sacando muchos a la luz.

Loly, que ofrece su experiencia, tan parecida a la mía, con mucha frecuencia los expone en público.

Miguel, que consigue tanto en un centro de tan difícil desempeño, pone de relieve los momentos difíciles… y los más gratificantes, en los que el profesorado hacía (en mi caso) y hace (en el suyo) piña compartiendo objetivos y tareas, casi sin pensar en horarios.

María, con sus muchos frentes abiertos, evoca los muchos proyectos realizados con pocos recursos.

Juanma, que siempre dice que ésta es la última, pero siempre vuelve a caer, porque tiene mucho más claro lo que le importa que lo que le pagan (no hablamos de dinero, claro), y Juan y Manuel Jesús, a los que veo una vez al año, en el EABE, pero a los que sigo con asiduidad porque aprendo y comparto con ellos muchas cosas, me recuerdan las dificultades específicas de la secundaria.

Mario, que me ofrece su saber hacer y su trabajo diario y saca incluso sin pretenderlo mis buenas y no tan buenas experiencias.

Y tantos otros y otras, que no hacen funciones directivas sino docentes.

¿Cómo desconectar de una profesión que sigue significando tanto?

La semana pasada, un artículo de Santos Guerra y los comentarios posteriores de personas de mi entorno, han hecho aflorar otros recuerdos y experiencias que me motivan a escribir. El artículo, que enlacé en twitter sin filtro crítico por lo que me recordó, compara al piloto que estrelló el avión matando a 150 personas, con el profesorado desequilibrado emocionalmente o con enfermedades psiquiátricas, cuya actuación afecta sin duda al alumnado, pudiendo llegar, dice él, a convertir a niños y niñas en cadáveres psicológicos.

Es evidente que la comparación es sumamente desafortunada, incluso demagógica. Pero saca a la luz un problema que existe, y que plantea a los equipos directivos situaciones muy duras y de muy difícil resolución: Hay personas con título de profesor/a que no están capacitadas para ejercer la profesión. Y cuando caen en tu centro te toca el premio gordo de la lotería. Debes tratar de minimizar los daños, apoyar en lo posible a la persona enferma para que no dañe demasiado, conseguir que el médico le dé una baja por enfermedad, … porque no tienes capacidad de decisión para otra cosa. Y si intentas una solución drástica encuentras la oposición de la Administración, a la que planteas un problema que no quiere afrontar y la del profesorado cuyo corporativismo salta como un resorte aunque sepa que hay razones sobradas.

Y luego están las malas  y malos profesionales, al menos tan peligrosos como los enfermos, porque hay más y destacan menos, pero hacen daño: nunca fracasan, porque la culpa (sí, la culpa) es del alumnado que no trabaja y de las familias que no se preocupan; no le importan los chicos y chicas, incluso hablan de ellos con desprecio; no buscan alternativas metodológicas, porque eso sería reconocer fallos; no necesitan formación porque no quieren cambiar. Aprobar oposiciones da demasiados derechos y muy pocas obligaciones a quien está dispuesto a pasar de ellas.

Y también están las y los magníficos profesionales, que buscan hasta que encuentran la forma de motivar a su alumnado, que aprenden cada día con ellos y ellas, que no hacen siempre lo mismo ¡qué aburrimiento!, que les despiertan las ganas de aprender, de buscar explicaciones, de pensar, que innovan, que…

Pues siendo tan dispares los grupos, todos reciben de la administración educativa el mismo trato: no hay evaluación de prácticas docentes,  la formación es voluntaria, la dotación de personal y material es estándar… y todos cobran igual a final de mes. ¿Qué motivo pueden tener los malos profesionales para mejorar?

Razones de peso

20150218_094938Mientras viajábamos, la señora que iba en el asiento detrás del mío mantuvo, en voz baja, esta conversación:

– Mira, Carlota, anoche cuando hablamos me quedé mal y tomé una decisión. Tú necesitas ese viaje con tus compañeros y lo vas a hacer. Vete inmediatamente a una agencia y reserva, yo lo pago.

– …

– Ya sé que son 400 €: los tengo y te los doy.

– …Si te vas a sentir mejor me los devuelves cuando puedas, aunque no quiero que lo hagas, es un regalo.

-…

– No llores y haz lo que te digo. Tu lo necesitas y yo puedo pagarlo. Si no, ¿para qué estamos los amigos?

Educación de personas adultas

El trabajo que realizan los maestros y maestras que han trabajado y trabajan en la formación de personas adultas es impresionante.

Empezaron enseñando a leer y escribir, alfabetizando,  a aquellas personas que en su infancia no tuvieron ocasión de ir a la escuela, una parte muy importante de la población entonces. Pronto se convirtieron en algo más, porque aportaban a su alumnado no solo aprendizaje de las letras, sino también de la vida: relaciones sociales, valoración de manifestaciones culturales, conocimiento de su propia realidad al contrastarla con con la de otros…

Para muchas mujeres que conozco, las «clases de adultos» han supuesto su introducción en la vida social, la toma de conciencia de la situación de esclavitud en la que han vivido, el comienzo de la asunción de sus derechos como persona. Se han hecho conscientes de su valor, de la ingente tarea que han realizado en las peores condiciones, han adquirido autoestima, en lenguaje actual: se han empoderado.

2015-01-22 13.31.37Hoy, los sucesores de aquellas aulas, convertidos en Centros de Educación Permanente de Personas Adultas, continúan la tarea. No se limitan a las enseñanzas básicas. Han ampliado su oferta en la línea de formación y enriquecimiento personal a lo largo de la vida, de modo que su alumnado es de lo más variado: ¿quién no tiene un déficit en su formación inicial? No me imaginaba yo que iba a encontrar tanto nivel en un centro de adultos, comentaba un compañero hace unos días.

Por eso, sin dejar de lado lo imprescindible (cursos para la obtención del título de graduado, formación básica), amplían su oferta: Patrimonio, para quien quiere conocer su entorno histórico-artístico. Inglés, para quienes lo necesitan por cuestiones laborales o familiares (tengo dos nietos ingleses, no me queda otra, decía una compañera) o lo quieren aprender para viajar con mayor facilidad o superar lo que consideran una asignatura pendiente. Fomento de la cultura emprendedora, donde se desarrollan estupendos y originales proyectos de muy diferentes estilos. Informática, la alfabetización actual. Educación para la salud

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En Úbeda

Y lo hacen con una dedicación profesional y personal que supera la media, realizando además visitas, actos culturales, convivencias…, cuya organización requiere un tiempo y un trabajo que al parecer pesa menos si la respuesta merece la pena. El hecho es que consiguen entusiasmar a un alumnado ya de por sí interesado (asiste voluntariamente) que se integra mayoritariamente en la vida del centro, asiste a  las actividades y se esfuerza por aprender.

He conocido a una señora con más de 70 años, que no pudo ir a la escuela en su momento y ahora está yendo a clases para obtener el Graduado en Secundaria. Naturalmente, dice ella, aprobó todas las asignaturas el primer trimestre, pero no está contenta porque en Inglés, que es lo que mejor le va, sólo obtuvo un notable: su ilusión es tener un sobresaliente. ¿No es digna de admiración?

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Para aprender y practicar inglés. 

Noticia relacionada

 

 

Mirando hacia atrás para ir hacia adelante

Estoy de acuerdo con Pablo Herrero:  esta entrevista sirve para entender mucho de lo que ha pasado en los últimos 30 años en España.

Y tiene un final esperanzador:

Lo que viene detrás de lo que está pasando no está escrito: depende de lo que hagamos o lo que dejemos de hacer. Así que brindo porque no se os olvide que el futuro no está escrito y que lo vais a hacer vosotros.

¿Se abusa de las abuelas?

Cuando mi madre (88 años,  diagnosticada de Alzheimer en fase 2, pero todavía lúcida la Patri-Iván - 23mayor parte del tiempo aunque sin memoria próxima) dice que ha tenido mucha suerte con sus hijos (para ella la palabra incluye a las hijas), que están pendientes de ella y la cuidan y la atienden en todo lo que necesita y más, que la llevan a la escuela (el centro de día) donde aprende lo que no pudo aprender en su infancia y se lo pasa bien, que juegan con ella al parchís y al rumikub, sus entretenimientos favoritos junto con la lectura, no puedo dejar de pensar en otros casos que conozco, de distinto tipo:

  • La abuela (más de 80 años, vive sola) que todos los domingos ha de esperar a que las persianas del piso de su hijo se levanten para llamar al timbre, haga frío o calor.  Es el único día de la semana que ve a sus nietos y quiere aprovechar el tiempo pero tiene prohibido llamar antes de la señal.
  • La que no vivió su vida porque tenía obligaciones familiares que podía haber resuelto de otra forma pero su moral machista, incrustada a fuego durante su infancia (la hija ha  de cuidar al padre, sin ayuda) se lo impidió. Falleció esperando su momento, antes que su padre. Ya hablé de ella antes aquí.
  • La señora de alrededor de los 65 que se ha matriculado en el aula universitaria de mayores para tener unas horas a la semana para ella y no siempre puede asistir. Sus dos hijas dejan a tres nietos a su cargo de forma sistemática, toda la semana: llevar y recoger del cole, comida, ropa, deberes… Y qué voy a hacer? Ellas trabajan fuera de casa y no pueden atenderlos.
  • La madre (70 años), que cuando sale de su clase de pilates se queda en casa de su hija para que cuando ésta regrese del trabajo se encuentre la casa recogida y la comida hecha. Luego vuelve a la suya para hacer lo mismo.
  • El abuelo que lleva diariamente a sus nietos al colegio, y ha aprendido a cuidar niños porque cuando sus hijos eran pequeños esas cosas las hacían las mujeres. Si no fuera porque ha de hacerlo cuando le apetece y cuando no, disfrutaría mucho de la situación.
  • El matrimonio que cuida de su nieta siempre que se lo piden a cambio de interferir en la relación de pareja de su hijo
  • La pareja que reunió a sus hijos cuando empezaron a tener bebés para decirles que estarían disponibles en caso de necesidad para situaciones puntuales, no para las ordinarias, aclarando que si vosotros queréis divertiros, nosotros  también.

Naturalmente, conozco a muchos mayores que disfrutan de su jubilación, de su tiempo y de su familia, tanto nuclear como extensa, que no dependen de nadie ni están sometidos a ningún tipo de tarea impuesta. Y a muchas otras que, como mi madre, son dependientes perfectamente cuidados y queridos. Pero a todas las situaciones descritas les puedo poner nombre y apellidos,  sólo una de ellas por persona interpuesta. Quiero decir que no son elucubraciones, las conozco de primera mano.

¿La más frecuente? La abuela que se hace cargo de sus nietos de forma habitual, la que ni siquiera tiene la opción de apuntarse a actividades que la satisfagan personalmente porque está demasiado ocupada y/o demasiado cansada. Si se mira con un poco de atención se las ve a la puerta de los colegios, en el autobús las he oído quejarse incluso delante de los nietos en más de una ocasión, en el parque,  en la cola de la frutaría o el hiper.

Respondiendo a la pregunta inicial, sí, en demasiadas ocasiones se está cargando de responsabilidades que no suyas a los abuelos, y especialmente a las abuelas. Posiblemente una gran parte de la culpa es suya, por haber hecho demasiado fácil la vida de sus hijos e hijas y por no haber aprendido a decir no. Pero eso no es óbice para que  quienes les traspasan la responsabilidad hagan gala de un egoísmo sin paliativos.

Termina el primer trimestre

Es una perogrullada, pero para muchas personas es un momento muy importante. Se valora el trabajo realizado en los primeros tres meses del curso y en ocasiones se hace necesario tomar decisiones para modificar el curso de los acontecimientos.

  • Chicos y chicas que se dan cuenta de que han perdido demasiado en tiempo en otros menesteres y deben centrarse para aprender y aprobar. (Si yo sé que no he estudiado…)
  • Alumnado que sufre el desprecio y mal trato psicológico de ese profesorado faltón que no está dispuesto a dar el trato que exige para sí; y que no encuentra respuesta a sus quejas en tutoría, ni en jefatura. (Nos dice que somos una mierda. Se ríe de nosotros. Dice que se necesita ser tonto para no entenderlo)
  • Profesorado que no ha encontrado el método para conectar con los chicos y hacerles partícipes de su aprendizaje.
  • Madres y padres que ven a sus hijos e hijas sufrir porque no consiguen entender las explicaciones de un determinado profesor y no saben como enfrentar la situación sin recursos para una clase particular.
  • Familias y profesorado que no conocen al chico o la chica del que la otra parte habla. (Pero si mi hijo en casa no da problemas. O Aquí su hija es una alumna modelo)

Sí, es hora de evaluar. Sin confundir evaluación con calificación. Ninguna de las personas que intervienen en la educación debería considerar que ha terminado su tarea con una nota, ya sea ésta positiva o negativa, porque el objetivo de la evaluación no es calificar, sino mejorar: analizar el proceso para descubrir dónde están los fallos… y corregirlos, cada uno, cada una, en la parte que le toca.

Hace unos días, en la peluquería, comentaba un grupo de madres el problema que están teniendo sus hijos a hijas de cuarto de ESO con las Matemáticas. Tienen un profesor nuevo y no consiguen entender sus explicaciones. Chicas y chicos con notas brillantes en otras materias y en Matemáticas con anterioridad, están obteniendo notas muy bajas. Sólo uno de toda la clase ha aprobado. Si es cierto, ese compañero debería replantearse su trabajo y dejar de escudarse (lo he visto demasiadas veces) en la dificultad intrínseca de la materia. La de matemáticas puede ser la clase más interesante y entretenida del día porque es fácil conectarla con la vida real y porque es un juego con reglas conocidas, y sus dificultades no están en los conceptos básicos que se trabajan en la enseñanza obligatoria sino en lo mal que se hace a veces.

15830992708_c52ed0ec3a_c¡Ah! Y no olvidar que no se aprende de alguien a quien se odia. Y no se quiere a quien nos trata con desprecio y nos insulta.

Artículos interesantes respecto a la evaluación:

Evaluación, como siempre

Sobre el síndrome del profesor duro

La mayoría de los publicados en EvaluAcción

Y a muchos chicos y chicas de secundaria y primaria y a profes que conozco les gusta Mati y sus mateaventuras, para jugar con las mates.

Elegir es renunciar

El sábado pasado, como tantas otras veces, quería estar en dos sitios. Como no es posible, renuncié a estar en uno de ellos y me perdí  el #openseta, uno de los encuentros previos al EABE 15.

Ya el programa prometía: micología y realidad aumentada, ademas de las mesas redondas para buscar los pilares del EABE proximo.

Pero lo que cuentan las amigas, amigos y compañeros que allí estuvieron hace que lamente no haber estado allí.

Recojo aquí algunas de sus reseñas:

 A cambio estuve, con otros amigos, menos digitales, haciendo senderismo por Parauta, un precioso pueblo de la Serranía de Ronda. Me alegro de haber estado allí. Fue un buen día de campo y amistad.

Observaciones

En mi caminata matinal paso por delante de un colegio y muy cerca de otros dos, a la hora en la que niños y niñas acuden, bien al aula matinal bien a la clase ordinaria.

2014-03-17 15.50.32 copiaPuedo observar las muy distintas formas en que los adultos tratan a los niños y niñas.

  • Son muchos los padres y madres que acarrean los materiales de sus hijos, aunque no sean pesados ni voluminosos, lo que me indica que la responsabilidad respecto a sus cosas no va por el mejor camino. Seguramente quien mete los cuadernos y los libros en la maleta tampoco es el niño o la niña. La autonomía se deja para después. _20131209_123935
  • Pero hay algunas, incluso entre los más pequeños, que ya muestran su capacidad emprendedora.
  • Algunos van con aspecto de ser felices, hablando entre ellos, y al segundo o tercer día que me los cruzo saludan con alegría (especialmente a mi perra).
  • A otros les llevan por la calle medio dormidos, sin intercambiar palabra, como si fueran al suplicio.
  • _20131209_125712Algunas mamás procuran hacerles el camino más fácil con juguetes que han de abandonar a la puerta, como si quisieran hacerles olvidar  adónde van. O como si hubieran entendido que pasarlo bien siempre que se puede no es algo superfluo.
  • Otras van repasando por el camino las lecciones.
  • Los abuelos y abuelas que les acompañan son muy pacientes, y no suelen llevar prisa. (Hay que ver la cantidad de hombres mayores que están haciendo con sus nietos algo que les habría parecido imposible con sus hijos).
  • Se ven algunos padres, aunque siguen siendo  inmensa mayoría las madres. ¡Cuánto cuestan los cambios!

Y muchas, muchas veces, nos acompaña un amanecer en el que pocas de estas personas se fijan.

2013-06-18 07.11.19

 

Sentido (común) y sensibilidad

Creía yo que en algunos aspectos de la vida político social estaba curada de espanto, que ya nada me iba a sorprender. ¡Qué gran error! Cada día un poquito mas de basura, de falta de las condiciones más elementales para realizar aquello que se supone que es la función específica de los políticos: trabajar por el bien de la comunidad, gestionar en beneficio de la ciudadanía.

¡Y mira que desde que explotó la burbuja nos hemos llevado decepciones! Ver que se nos escapaban como agua entre los dedos todos los elementos del que nos parecía aún precario estado del bienestar, aquello que tanto había costado conseguir y que habíamos creído que tenía carácter definitivo. Los recortes en educación, sanidad, justicia, trabajo… Que hayan pretendido hacernos creer que somos los culpables de la crisis. Que se hayan rescatado los bancos y se hayan dejado caer a las familias en la indigencia sin ningún tipo de pudor. Que la corrupción haya sido, y sin duda siga siendo, tan generalizada en todo el espectro político como para que sea difícil creer que haya quien esté libre de ella. Que los que han sido descubiertos como corruptos en máximo nivel hayan pasado años y hasta décadas, pretendiendo dar lecciones de honestidad y decencia. Y tantas más.

Pero lo sucedido en estos días en que Teresa Romero, la auxiliar de enfermería en situación crítica por haberse contagiado con el virus del Ébola tras participar en la atención a uno de los misioneros repatriados, ha colmado mi capacidad de asombro:

  • Entiendo que el gobierno quisiera traerse a los misioneros dada la relación del estado con la iglesia (no me hablen de razones humanitarias, que al mismo tiempo estaba un expeleólogo español herido a cuatrocientos metros bajo tierra y no movieron un dedo). Pero ¿traérselo en contra de la opinión de los especialistas que avisaron de que ningún hospital español reunía las condiciones necesarias?
  • ¿Y llevarlo a uno que ni siquiera contaba con personal porque se estaba desmontando para convertirlo en de media estancia?
  • ¿Y sin dar la formación y los medios necesarios al personal y al centro hospitalario? Según en consejero de sanidad de la comunidad de Madrid «no hace falta un máster para ponerse o quitarse un traje» pero fíjense en lo que dice al respecto un auténtico experto porque lleva meses tratando a enfermos de Ébola, el Dr. Echvarría: La colocación correcta del traje (PPE) lleva unos 10 minutos, y la retirada del mismo es un proceso de unos 20 a 25 minutos donde se siguen estrictamente unos pasos ordenados y bajo la supervisión de dos personas: una, continuamente desinfectando con espray; y otra, recordando los pasos que hay que seguir.Y comparen.
  • Los profesionales tenían tan claro que no se estaba haciendo bien que ya en agosto un enfermero escribe esta carta explicando todos los despropósitos. Sirvió de poco.
  • De la atención al personal sanitario que atendió a los infectados, entre ellos la contagiada, mejor ni hablar.

Pero lo que ha superado todos los límites es el trato infringido a la enferma, la primera contagiada fuera de África, después de su ingreso en el hospital:

  • La última en enterarse. Toda España conoce que hay una persona contagiada de Ébola, antes de que a ella se le comunique el diagnóstico.
  • El consejero de sanidad la acusa de mentir sobre su temperatura (reconoce que sin pruebas), de incompetencia en relación con uso del traje ( «unos tienen más capacidad que otros»), de haber ido a la peluquería (no estaría tan mala), haciéndola responsable en el fondo de su contagio. Habla de ella de forma denigrante e irrespetuosa no una vez sino varias y en diversos medios (ver video al final).
  • La Cope anuncia su fallecimiento en falso. Una hora después retira la noticia y niega haberla publicado. Pero en la red quedan las evidencias:
  • Captura de pantalla 2014-10-10 a la(s) 14.53.19ABC anuncia que su cuerpo se incinerará sin hacerle la autopsia mientras ella sigue luchando por su vida. (¡Ojalá tenga éxito!) También ha desaparecido la noticia.Captura de pantalla 2014-10-10 a la(s) 12.27.25

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Puede haber mayor falta de sensibilidad? ¿De verdad, sabiendo lo que se sabe sobre la gestión de los protocolos, alguien puede insinuar que la responsabilidad del contagio la tiene la enferma? ¿Los misioneros repatriados héroes y Teresa, voluntaria para su atención, la villana de la película? ¿Y el consejero «que tiene la vida resuelta», sigue en el cargo? ¿Hasta cuando vamos a soportar actuaciones semejantes?.

Puede que quien mejor retrate al consejero sea un teórico programa de humor: