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Educación de segunda categoría

Así parece que considera la administración educativa a la educación de personas adultas, de la que ya escribí en otra ocasión.

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Juzguen si no:

A uno de los centros de educación permanente de Jerez le falta por nombrar una maestra, o maestro, para el curso 2015/2016. Porque digo yo que si se concede que dos de las profesionales trabajen sólo media jornada y otros cuatro tengan dos horas lectivas menos por ser mayores de 55 años, hay que nombrar, al menos, otra. Pues estamos a 6 de diciembre y ni flores.

Esto no sucede en ninguna otra modalidad educativa. Como ésta no es obligatoria…

Al tratar a un centro con esta desconsideración se olvida:

  • Que los objetivos educativos que marca la Unión Europea no se conseguirán sin estos centros: un elevado porcentaje del alumnado de ESO, sale del instituto sin el título de graduado. Aquí muchos de ellos lo obtienen y con él una mayor posibilidad de inserción en la vida laboral y de incorporación a otro tipo de estudios.
  • Que ofrecen una preparación de calidad para la preparación de las pruebas de acceso a estudios superiores, como se puede comprobar con sus estadísticas de aprobados.
  • Que la formación a lo largo de la vida va a ser imprescindible, lo es ya, para adaptarse a los nuevos contextos laborales y sociales. Al respecto dice la Comisión Europea: La crisis ha puesto de relieve el importante papel que puede desempeñar el aprendizaje de adultos (1) para lograr los objetivos de Europa 2020, al permitir a los adultos —sobre todo a los trabajadores poco cualificados y de más edad— mejorar su capacidad de adaptación a los cambios del mercado laboral y de la sociedad. El aprendizaje de adultos proporciona medios de mejora de las competencias o reciclaje de los afectados por el desempleo, la reestructuración y los cambios de profesión, y representa una importante contribución a la inclusión social, la ciudadanía activa y el desarrollo personal. 
  • Que para conseguir el prestigio que un centro logra en mucho tiempo (buenos resultados en las pruebas oficiales para las que prepara, actividades complementarias de calidad, satisfacción del alumnado…) se necesitan muchos años de ingente trabajo, pero perderlo es muy rápido: basta un curso sin el profesorado imprescindible para mantener el nivel.
  • Que una parte importante del alumnado de estos centros es muy frágil emocional y socialmente: ya ha fracasado con anterioridad, tiene baja autoestima, se desanima con facilidad. Una mala atención (grupos demasiado grandes, escasez de horas en materias difíciles, dificultades para usar la tecnología…) hace que renuncien al objetivo perseguido.
  • Que aunque no es enseñanza obligatoria para el alumnado, porque su edad supera los dieciséis años, no por ello es menos necesaria, ni es menos obligatorio para la administración educativa dotarla del profesorado imprescindible.

¿Centros de segunda categoría? Si se les trata como si lo fueran lo serán, naturalmente. Sin profesorado suficiente no es posible alcanzar la educación de calidad a la que aspiran y por la que trabajan. Y que la sociedad necesita.

Dedicado al CEPER Victoria Alba, en el que intento aprender inglés, y cuyo trabajo valoro, al parecer,  más que la administración de la que depende.

 

Normalidad

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Comentábamos hace unos días, al hilo de la modificación de la ley del aborto (aunque la llamen con larguísimos eufemismos), como ha ido cambiando la situación de las mujeres al respecto, y la mentalidad de la sociedad al mismo tiempo.

Las cuatro mujeres participantes en la conversación ejemplificábamos el cambio. Tres habían abortado siendo solteras al no querer hipotecar su vida con un bebé no deseado, pero las condiciones fueron  muy diferentes:

  • Una fue a Londres, sin publicidad. En aquel momento sólo quien dispusiera de medios económicos para desplazarse y pagar la intervención podía abortar con garantía. Y había que hacerlo en secreto, porque era delito. La opción de ponerse en manos de cualquier carnicero, hombre o mujer, era jugarse la vida y muchas mujeres la perdieron así.
  • La segunda intentó hacerlo en la Seguridad Social nada más aprobada la ley de plazos. Le pusieron tantas trabas y trataron de tantas formas de hacerle cambiar de idea, pretendiendo que iba a cometer un crimen, que terminó haciéndolo en la sanidad privada, allí sin problemas. La doble moral en escena.
  • La tercera no había encontrado dificultades para hacerlo en la Seguridad Social , después de manifestar la firmeza de su decisión, sin ser acusada de nada.
  • En el caso de la cuarta, que en orden cronológico debiera ser la primera, si hubiera querido abortar no hubiera tenido ocasión por falta de medios para ir a Londres, y de información. Se hubiera visto obligada a ser madre sin apoyo familiar. Las familias católicas de entonces eran así de estrictas. Habría tenido una vida bien diferente.

Por más que la jerarquía católica pretenda que todo siga como hace cuarenta años, cuando la legislación estaba hecha a su medida hasta el punto de considerar delito lo que para la ella era pecado, los anticonceptivos no estaban disponibles, el aborto más que prohibido (aunque las hijas de los ricos y poderosos no tenían hijos no deseados) y los disconformes no podían ni reunirse para hablar so pena de ser considerados subversivos, la sociedad ha cambiado tanto que Gallardón no ha sido capaz de conseguir que se apruebe una ley que pretendía devolvernos a las mujeres a la situación de hace treinta años. Y eso disponiendo de una mayoría absoluta que les ha permitido eliminar de un plumazo derechos que habíamos creído conseguidos para siempre. En este tema no se han atrevido a tanto, aunque hayan modificado algunos aspectos para dar cancha a sus afiliados más extremistas.

Hoy ya no hay que esconderse para hablar de abortar, aunque para ninguna mujer sea un plato de gusto, ni se tome a la ligera. Se puede hacer con normalidad porque tener hijos es una elección, no una obligación. Como siempre debió ser.

La imagen, tomada de internet.

 

 

 

 

Refugiados, una experiencia terrible

En estos días en los que tanto se habla de la situación de los refugiados que están llegando a la Europa que toma las decisiones huyendo de la guerra que asuela sus países, me ha parecido una gran idea recordar que entre nosotros todavía quedan algunos españoles y españolas que fueron refugiados por culpa de la Guerra Civil.

Como no puede quedarles mucho tiempo para transmitir su experiencia y con ello ayudar a colocarnos en los zapatos de las personas que ahora sufren la terrible experiencia, quiero dejar recogido aquí el testimonio que escuché de Araceli Ruiz, Elvira Barciela, Delfina Tomás y Virgilio Peña el pasado fin de semana en la Cadena SER. Cuatro personas lúcidas que deberían ser escuchadas para que todos entendiéramos de dónde venimos, lo que significa vivir una guerra civil, ser supervivientes.

Araceli Ruiz, 91 años. Con 13 años fue enviada a Rusia
Araceli Ruiz, 91 años.
Con 13 años fue enviada a Rusia
Elvira Barciela, 87 años. Con 9 años fue enviada a Francia con 6 hermanos más.
Elvira Barciela, 87 años.
Con 9 años fue enviada a Francia con 6 hermanos más.
Delfina Tomás, 83 años. Pasó 7 en un campo de refugiados francés.
Delfina Tomás, 83 años. Pasó 7 en un campo de refugiados francés.
Virgilio Peña, 101 años. Vivió en un campo de refugiados en Francia y más tarde en Buchenwald, uno de los campos de exterminio nazis.
Virgilio Peña, 101 años.
Vivió en un campo de refugiados en Francia y más tarde en Buchenwald, uno de los campos de exterminio nazis.

Las fotos están tomadas también de la Cadena Ser

 

Prioridades

CIMG1357En todos los comienzos de curso, en todos los centros docentes y muy especialmente en los institutos de secundaria, hay unos días en los que el profesorado está nervioso, expectante, malhumorado… esperando que el equipo directivo comunique los horarios. 

Quien no ha tenido que ser responsable de su elaboración alguna vez no tiene ni idea del trabajo que conllevan. Previo, porque si no se tiene clara la organización del centro y el orden de prioridades, no hay forma de que salgan. Durante, porque hay que ver el conjunto y las particularidades para prever las implicaciones de los detalles que luego otras personas magnificarán si no les benefician. Y posterior porque no es posible contentar a todo el mundo, sobre todo si se prioriza el interés del alumnado y no los deseos del profesorado.

Cuando digo que es especialmente problemático en los centros de secundaria, no quiero decir que en los de primaria no haya problemas. Los hay, pero tienen menor calado porque el horario de permanencia en el centro, incluyendo las horas no lectivas, es el mismo para todo el profesorado. En secundaria no es así: el alumnado tiene más horas de clase que cada profesora o profesor de permanencia semanal en el centro, no sólo de docencia. Eso significa que puede entrar más tarde, salir antes, o tener horas libres en medio de las ocupadas, ya sea con clase o con otras actividades. La diferencia es importante, de ahí que pueda ser fuente de conflictos.

Después de tener clara la organización: grupos, medios grupos, tutorías, jefaturas de áreas y departamentos, materias comunes, optativas, horas de apoyo y refuerzo, grupos que las necesitan imperiosamente, personal que las va a impartir, quién admite otro profesor o profesora en clase, grupos de religión (que limitan escandalosamente las posibilidades organizativas), … se suele preguntar al profesorado sus preferencias en horas libres, para tenerlas en cuenta si fuera posible: conseguirlo puede mejorar las condiciones laborales y con ello el ambiente de trabajo. Si se respetan los criterios pedagógicos redunda en beneficio colectivo, a la vez que individual.

Y puede ser que se produzcan incongruencias como que la misma persona que  ha defendido con calor al debatir las prioridades para la elaboración del horario que determinada materia (la suya) no debería impartirse a última hora, cuando el alumnado está cansado, pida que sus horas libres sean las primeras de la mañana para poder llevar a su hija al colegio. Y sucede que la mayoría quiere libres las últimas horas del viernes y muchos alguna responsabilidad que no suponga mucho trabajo y le libre de guardias, y…

A la hora de elaborarlo hay distintos métodos, pero se suele utilizar el mismo en dos modalidades: una aplicación informática, bien usada por el equipo directivo o por personal ajeno al centro, una empresa que obtiene pingües beneficios a cambio de limar las tensiones en los claustros.

Precisamente hoy, domingo, víspera del comienzo oficial de las clases, sé de algunos equipos directivos (y habrá muchos otros) que están peleándose con el programa para que los horarios de todos los grupos sean lo mejor posible, afinando el nivel de las coincidencias en días seguidos, en horas en los últimos tramos, en grupos a la misma hora para poder hacer agrupamientos flexibles, en las preferencias del profesorado… El mejor horario que consigan (desecharán muchos por el camino) no respetará todos los criterios pedagógicos fijados al cien por cien, ni se adecuará a las peticiones de todos y todas. Y mañana habrá quien piense que ha tenido mala suerte o puede que hasta crea que le han fastidiado adrede porque les cae mal. Y quien entienda que ya es una suerte que haya unas cuantas horas a la semana que no tienen horario fijo, mientras la mayoría de los trabajadores no pueden ni opinar del suyo. Pasados unos días el horario de trabajo es una rutina, se acaba la tensión.

Algunos centros (bastantes a juzgar por la dificultad para obtener cita) acuden a una empresa externa, que tiene dos configuraciones distintas de la misma aplicación: una para centros públicos y otra para centros privados. En la de centros privados priman los criterios pedagógicos fijados por la dirección: el profesorado de todas formas está en el centro al menos tantas horas como el alumnado, y en su contrato están claras las condiciones laborales. En la configuración para  centros públicos prima la preferencia del profesorado: garantizan horarios compactos (con pocas horas sin clase por medio) y al menos dos horas libres a petición del interesado. No están dispuestos a cambiar los criterios aunque se les pida, porque si el profesorado no queda contento con el horario, el curso siguiente el centro no será cliente. Lo dicen así de claro. Lo sé porque nos sucedió: un año en que teníamos remanente económico y muchas dificultades de otro tipo decidimos probar. Pero queríamos que los criterios pedagógicos acordados tuvieran prioridad. Nos dijeron que de su empresa no salía un horario que no cumpliera sus compromisos, si no nos interesaba podíamos irnos.

Dedicada a mi amigo Juanma que precisamente hoy ha estado trabajando en ello.

 

 

Ayer y hoy

Ayer se cumplieron diez años de la aprobación de la ley que legalizó el matrimonio igualitario, haciendo un poquito más real el artículo 14 de la Constitución: Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Hoy entra en vigor la llamada Ley Mordaza que convierte en delito manifestarse en según qué sitios, hacer fotos o videos a la policía (impidiendo denunciar abusos), referirse a manifestaciones en redes sociales (pueden considerarte organizador y está prohibido organizarlas), que permitirá devoluciones de inmigrantes en caliente y hará innecesaria la intervención de un juez para multar con hasta 30.000 euros por las infracciones mencionadas y muchas otras. En resumen,  que  suprimen, so pretexto de regularlos, muchos de los derechos por los que tanto tuvimos que luchar. De un plumazo.

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Hace diez años se manifestaban la Iglesia, obispos a la cabeza, y el PP (el partido, algunos de sus miembros eran de otra opinión), considerando que la Ley que se iba a aprobar era un ataque frontal a la familia. Se equivocaron: ahora hay más tipos de familia reconocidos, pero la familia sigue tan viva como siempre. (O más: si no hubiera sido por el apoyo familiar, ¿qué habría sido de tantos parados como hay a consecuencia de una crisis que llegó para quedarse?) Y presentaron recurso de inconstitucionalidad, pero el Tribunal dijo que no, que no era inconstitucional.

Hace unos días (el 26 de junio) lo ha dicho también el Tribunal Supremo de Estados unidos: «Su esperanza es no ser condenados a vivir en soledad, excluidos de una de las instituciones más antiguas de la civilización. Exigen dignidad equitativa ante los ojos de la ley. La Constitución les concede ese derecho«. Eso dice la sentencia. No es un texto legal frío, sino una respuesta positiva a la encarnizada lucha sostenida por tantos activistas y negativa a los atacantes homófobos que tanto dolor les han causado.

Hace diez años construíamos un país más decente porque un país decente es el que no humilla a sus ciudadanos. Hoy no podemos decir lo mismo.

 

 

¡Sorpresa!

Anoche, en una cena de fin de curso, la persona que se sentó a mi lado me preguntó (aunque ella no tenía dudas):
¿Eres la madre de Esperanza?
– Sí. 
– Yo era la supervisora de Hematología cuando…

Y un aluvión de recuerdos, emociones, sentimientos…, me invadió.

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Esperanza no llegó a vivir seis años, pero fueron intensos. Tenía tres cuando descubrimos que padecía leucemia linfoide aguda, la más agresiva de las formas en que se presenta, y desde entonces luchamos a brazo partido contra ella, sufriendo cuando tocaba (los ciclos de quimio, que son durísimos siempre, entonces lo eran más), pero sin perder la sonrisa ni las ganas de vivir. Viviendo a marchas forzadas, madurando antes de lo que correspondía, comprendiendo lo incomprensible, dejando huella.

Llegamos a pensar que podía haber superado la enfermedad, pero finalmente nos ganó la partida, hace ya casi 36 años.

Todo lo vivido entonces me llegó por sorpresa cuando menos lo esperaba. No porque sea algo  habitualmente olvidado, que es imposible, sino porque es algo que comparto cuando quiero y con quien quiero, y anoche apareció de improviso, ocupando todo el espacio, sin dejar posibilidad de escapar.

 

Enfrentarse a la vida

– Cómo estás?
– Resignada.
– Mmnm?
– No quiero pensar en ello. He aceptado que voy a seguir así, no tengo fuerzas para hacer otra cosa.
– Hay gente que no tiene opciones, tú sí puedes plantearte alternativas, y eres consciente de ello.
– No quiero hacerlo. Tomé la decisión de vivir así.
– La tomas cada día, y en cualquier momento puedes tomar una diferente, una que te permita vivir de acuerdo contigo misma.
– Otra persona depende de mí. No sabe qué hacer sola. Se hundiría si yo no estuviera ahí.
– Eso no es más que una disculpa. Es una persona adulta, que hizo una carrera y tiene un trabajo, es capaz de aprender. Y no es tu responsabilidad.
– No quiero pensar en ello.

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Y así pasan los días, sin pena ni gloria, algunas personas. Otras en cambio son capaces de quemar la vela de la vida por los dos extremos y hasta por el centro en vez de dejarla en un cajón para alimento de los ratones. Y entre los dos extremos la gente normal, si es que eso existe, fructuando entre ambos, unas veces más cerca de ver pasar el tiempo y otras de afrontar con decisión las posibilidades.

¡Qué corta es la vida para dejarla pasar sin disfrutarla! Y qué poco se necesita para disfrutar si se está dispuesta e ello.

Disfrutar con lo que se tiene, siendo quien se es, es decir, no engañándose a una misma ni a los demás aparentando ser alguien diferente, nos hace mucho más fácil tomar las decisiones oportunas y ser mucho más felices. Decir lo que se piensa y lo que se siente produce una liberación que muchas personas no experimentan en su vida, siempre cohibidas por la corrección, el qué dirán, la posibilidad de herir, la de ser herida…

¡Es hora de VIVIR!

https://youtu.be/ShGYAHBApXM

 

Tomada por el lila

En la última quincena de mayo Jerez aparece así, tomada por el lila de las jacarandas que flanquean muchas de sus avenidas. Siempre pensamos en la calle Porvera en la que las jacarandas forman un techo vegetal que impide que los rayos del sol lleguen al suelo, cosa que se agradece cuando el calor aprieta, pero no sólo no es la única sino que ni siquiera es la mejor de las muchas que hay.

 

Un ejemplo de buen trabajo

Conozco el centro docente San Telmo de Jerez desde su inicio. Cuando yo llegué para trabajar en él como maestra provisional, sólo estaba el edificio recién construido: ni una mesa, ni una pizarra. Y por delante de su entrada pasaban las aguas residuales de las chabolas que todavía estaban habitadas en el cerro de al lado (La perfumería Gal, decía un colega). El resto de compañeros y compañeras era interino por lo que me asignaron la jefatura de estudios (la directora lo era de otro centro y asistía a los claustros y poco más) y me responsabilicé  del comedor, el laboratorio…

El alumnado procedía de los demás centros de la zona, y venía voluntariamente. Se llenó el centro con niños y niñas hasta 5º (en este último curso tuvimos el primer grupo mixto por necesidad, del que fui tutora). En más de una ocasión un colega del centro de origen se acercó para advertirnos sobre tal o cual chico.

Mi destino definitivo me impidió continuar, como habría deseado: recuerdo aquel curso como una de mis mejores experiencias profesionales. (Yo entonces no había oído hablar de las comisiones de servicio)

Digo esto para dejar claro que conozco el barrio y a su gente, que sé de las dificultades que se encuentra el profesorado que trabaja en una Z.A.E.P. (zona de atención educativa preferente) tan clara como la zona sur de Jerez, por mi propia experiencia y porque tengo muchos amigos y amigas trabajando en la zona y haciendo una excelente labor educativa.

Por ello puedo y quiero valorar especialmente el trabajo presentado por el IES San Telmo en la Feria de la Ciencia en la calle celebrada entre el 15 y el 17 de abril próximo pasado, desde distintas áreas de la Ciencia:

  • Comparación entre el cultivo tradicional y el hidropónico de distinto tipo, que me explicaron con soltura y precisión.
  •  Proyectos tecnológicos, que incluyen desarrollo teórico y práctico, realizados con materiales sencillos muy trabajados: un puente levadizo (como el de Cádiz, me explican), un coche de época, que pequeños motores hacen funcionar, un elevador hidráulico que se mueve con el aire de una jeringa, los clásicos enlaces eléctricos para conocer herramientas…

 

Que este alumnado haya realizado y explique con facilidad, utilizando vocabulario adecuado, qué y cómo han proyectado y desarrollado su trabajo es todo un éxito del que se responsabiliza un compañero y amigo (compartimos 10 años de trabajo en el I.E.S. La Campiña) que me invitó con mucho interés a la Feria:

Me gustaría que te pasarás a visitarla. Desde tecnología, humildemente, hemos trabajado duro para que nuestros alumnos/as se sientan orgullosos de representar al I.E.S. San Telmo y estaremos a la altura de cualquier instituto. Pero como sé que me conoces, a mi lo que me interesa es inculcarles los valores suficientes para ser muy buenos profesionales en el futuro.

Todos los años se pueden ver grandes trabajos. Este año mi atención se ha centrado en el realizado en este centro, muy consciente de que lo alcanzado tiene mucho valor. Y demuestra que cuando se confía en el alumnado la respuesta es positiva.

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El equipo en la mañana del miércoles.
 Entrada dedicada a Juan Carlos, compañero y amigo