A vueltas con los impuestos

Copio a continuación una entrada de Tercera Opinión, un interesante blog que descubrí hace meses y desde entonces sigo con asiduidad a través del reader. Es, como dice en el título, de opinión, y en muchas ocasiones estoy de acuerdo con el autor o autora, cuya identidad desconozco. Así sucede hoy.

Merece leerse… y sacar conclusiones.
Si quieres, te quito el IVA

Una foto  de un ombligo

Quizás hoy debería hablar sobre lo inútil que es nuestro gobierno y de cómo es posible que un partido de izquierdas se atreva a congelar las pensiones; o, por el contrario, podría asumir que gobernase quien gobernase tendría que haber hecho lo mismo, y que durante todos estos años se han incrementeado enormemente los beneficios sociales. Pero para decir esas cosas ya tienen ustedes a periódicos como El Mundo o Público, respectivamente.

Como tengo la suerte de que ningún medio de desinformación me paga, puedo hablar de lo que quiera. Por eso, hoy voy a comentarles lo que me ocurrió hace unos días cuando fui a comprar un pequeño mueble para mi casa.

Entré en un comercio y, tras echar un vistazo, vi lo que necesitaba. Así que llamé al dependiente y le pregunté el precio. “Vale 210 €”, me dijo. Como vio en mi rostro esa expresión de “uhmm, un poquito caro”, para arreglarlo me dijo lo siguiente: “Bueno, son 210 euros, pero si quieres te puedo quitar el IVA y así te sale más barato.”

Noté que no fue una frase improvisada, sino que estaba muy acostumbrado a decirla. Me callé durante unos segundos, le miré a los ojos y le contesté que sí, que me lo llevaba pero que quería factura. Le dije que se había encontrado con el único tonto de España que quería pagar el IVA.

Además, añadí: “No me ha gustado nada lo que me has dicho. ¿Qué pasaría si todos hicieramos lo mismo? Después nos quejamos de que esos políticos corruptos trinquen todo lo que puedan, o de que los ricos de España defrauden a Hacienda, pero nosotros no somos mucho mejores”. Tendrían que haberle visto la cara, era una mezcla entre sorpresa y vergüenza.

Y así, en silencio, nos dirigimos hasta el mostrador para que me hiciese la factura. Entonces, para romper el hielo, le dije: “Lo que sí que aceptaría sería un descuento”. Se quedó de nuevo blanco, y me dijo: “…vale, vale, te hago un 10%…”. “Ok, pero con factura”, le contesté.

El colectivo de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) calcula que con una lucha más intensa contra el fraude se podrían recaudar 38.500 millones al año, más del doble de lo que se ahorrarán las Administraciones con el recorte previsto.

Cuando se habla de fraude fiscal solemos pensar en esas grandes fortunas que se llevan su dinero a paraísos fiscales. Pero no olviden que pagar unos milloncejos en B para comprar un pisito, pagar en negro a la persona que limpia la casa o llevar el coche al taller y no querer factura, también es defraudar a Hacienda.

La gran diferencia entre España y, por ejemplo, un país nórdico, es que en este último, si alguien se jacta de que ha conseguido defraudar a Hacienda, su propio vecino le denuncia, en cambio aquí en España le aplaudimos.

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P.D.: Si durante estos días usted va a salir a la calle a protestar contra todo lo que nos está cayendo: aumento del IVA, congelación de las pensiones, recortes salariales… antes de salir de casa, póngase frente al espejo, levante su camisa y mire hacia ese agujero que tiene a la altura de la cintura, ombligo se llama.

La foto la he tomado prestada de Flickr. Su autor es Sukiweb.

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