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Falsos positivos

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Hasta no hace mucho, cuando escuchaba hablar de falsos positivos pensaba en esos deportistas que en los controles antidopaje daban positivo y luego podían demostrar que no habían consumido drogas.

Ahora sé que hay otros falsos positivos: se refieren a personas encontradas muertas de forma violenta a manos de militares por ser aparentemente guerrilleros y que luego se demuestra que no lo eran: todo había sido un montaje. En muchas ocasiones un montaje tan burdo como para que la ropa del supuesto guerrillero no estuviera agujereada por las balas que acabaron con su vida o el arma amenazante estuviera empuñada por una mano inútil. Tan seguros se encontraban de que no habría investigación, de que su palabra sería dada por buena y cobrarían las primas que la ley les ofrecía por eliminar revolucionarios,  mayores si éstos portaban armas o tenían galones. Terrorismo de estado.

Aunque luego algunas, o muchas, hayan abandonado la lucha, fueron las mujeres de Soacha, las madres de los desaparecidos, quienes consiguieron que se investigara, sacaron a la luz los falsos positivos, exigieron justicia y lograron incomodar a las fuerzas armadas del estado poniendo en riesgo sus vidas y las de sus familias. En las guerras de unos pueblos contra otros intervienen mayoritariamente los hombres, en la lucha por los derechos suelen ser las mujeres las mas implicadas.

De las muchas cosas que Luz Marina Bernal contó ayer en la biblioteca de Guadalcacín, me impresionó especialmente que dijera que vivió cuarenta y ocho años sin darse cuenta del país en el que vivía y lo descubrió de golpe el día que su hijo Leonardo desapareció. Para ser víctimas de la violencia no es preciso pertenecer a un grupo implicado en política, ni siquiera vivir en zona de conflicto. En su caso en concreto sus probabilidades de sufrirla aumentaban por ser pobre, como pasa en tantos otros conflictos.

Al Nobel de la Paz estaban propuestas personas representantes de las tres partes del conflicto que pareció a punto de resolverse: el estado, la guerrilla y las víctimas. Si una de ellas era más merecedora que las demás indudablemente era la que encarna la lucha por la justicia y la verdad, la que representa a esas víctimas que están dispuestas a poner su firma en un acuerdo de paz, aunque sea con la nariz tapada, para conseguir que no haya que lamentar nuevos sufrimientos. Si se trataba de comprometer al presidente, como dice Luz Marina, para que no renuncie a negociar hasta que el acuerdo se firme, bien podían haberlo concedido ex aequo a los tres. En otras ocasiones ha sido compartido. Pero se impuso la política.

Que una ONG como Intermón Oxfam se haya posicionado tan claramente a favor de los derechos humanos como para dar ocasión a que las víctimas de un conflicto expliquen lo que pasa en su país, y apoyarlas expresamente en su lucha contra el orden establecido porque es de justicia, me parece una buena noticia.

Normalidad

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Comentábamos hace unos días, al hilo de la modificación de la ley del aborto (aunque la llamen con larguísimos eufemismos), como ha ido cambiando la situación de las mujeres al respecto, y la mentalidad de la sociedad al mismo tiempo.

Las cuatro mujeres participantes en la conversación ejemplificábamos el cambio. Tres habían abortado siendo solteras al no querer hipotecar su vida con un bebé no deseado, pero las condiciones fueron  muy diferentes:

  • Una fue a Londres, sin publicidad. En aquel momento sólo quien dispusiera de medios económicos para desplazarse y pagar la intervención podía abortar con garantía. Y había que hacerlo en secreto, porque era delito. La opción de ponerse en manos de cualquier carnicero, hombre o mujer, era jugarse la vida y muchas mujeres la perdieron así.
  • La segunda intentó hacerlo en la Seguridad Social nada más aprobada la ley de plazos. Le pusieron tantas trabas y trataron de tantas formas de hacerle cambiar de idea, pretendiendo que iba a cometer un crimen, que terminó haciéndolo en la sanidad privada, allí sin problemas. La doble moral en escena.
  • La tercera no había encontrado dificultades para hacerlo en la Seguridad Social , después de manifestar la firmeza de su decisión, sin ser acusada de nada.
  • En el caso de la cuarta, que en orden cronológico debiera ser la primera, si hubiera querido abortar no hubiera tenido ocasión por falta de medios para ir a Londres, y de información. Se hubiera visto obligada a ser madre sin apoyo familiar. Las familias católicas de entonces eran así de estrictas. Habría tenido una vida bien diferente.

Por más que la jerarquía católica pretenda que todo siga como hace cuarenta años, cuando la legislación estaba hecha a su medida hasta el punto de considerar delito lo que para la ella era pecado, los anticonceptivos no estaban disponibles, el aborto más que prohibido (aunque las hijas de los ricos y poderosos no tenían hijos no deseados) y los disconformes no podían ni reunirse para hablar so pena de ser considerados subversivos, la sociedad ha cambiado tanto que Gallardón no ha sido capaz de conseguir que se apruebe una ley que pretendía devolvernos a las mujeres a la situación de hace treinta años. Y eso disponiendo de una mayoría absoluta que les ha permitido eliminar de un plumazo derechos que habíamos creído conseguidos para siempre. En este tema no se han atrevido a tanto, aunque hayan modificado algunos aspectos para dar cancha a sus afiliados más extremistas.

Hoy ya no hay que esconderse para hablar de abortar, aunque para ninguna mujer sea un plato de gusto, ni se tome a la ligera. Se puede hacer con normalidad porque tener hijos es una elección, no una obligación. Como siempre debió ser.

La imagen, tomada de internet.

 

 

 

 

Marcha atrás, no; hay alternativas

1. Hoy se hace público un interesante estudio, elaborado a partir de una encuesta solicitada en 2010 por la presidencia española del Consejo Europeo, que pone de manifiesto la violencia soportada por las mujeres europeas, que no somos precisamente las que estamos en peores condiciones.

Los datos son abrumadores:

  • El 30% (62 millones) han sufrido violencia física o sexual.
  • El 55 % (102 millones) han sido acosadas sexualmente.
  • El 43% (80 millones) han sufrido violencia psicológica.
  • El 5% (10 millones) han sido violadas y otras tantas han sido privadas de libertad, incluso dentro de sus propias casas.
  • Sólo el 34%  denuncia la agresión.

2. Ayer se presentó en Jerez un libro, Desiguales por ley, sobre el mismo tema pero contextualizado a la situación de las mujeres en España, con especial incidencia en los aspectos legales y su influencia en la vida diaria de mujeres y hombres. Lo escribe María Pazos, una de las mujeres que desde su ámbito profesional  (estudios fiscales, economía y estadística) promueve iniciativas de cambio dirigidas a avanzar hacia una igualdad real en la sociedad actual.

desiguales

En él la autora  pone al descubierto las vergüenzas de nuestras políticas públicas, sosteniendo que la legislación (incluyendo la Ley de Igualdad) incentiva el reparto del trabajo ligado al sexo (la familia tradicional), impide el reparto igualitario de las tareas de cuidado de las personas dependientes, y la permanencia de muchas mujeres en el trabajo a lo largo de su vida, con nefastas consecuencias para su vida actual y futura. Y presenta una alternativa derivada de su conocimiento de las realidades de otros países y del convencimiento de que no hay justicia social sin igualdad.

3. En un momento en el que nuestra sociedad da pasos agigantados en la pérdida de derechos que creíamos adquiridos para siempre, en los que hemos pasado de solicitar la encuesta con la que iniciaba esta entrada a retroceder tres décadas en los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, que alguien defienda con argumentos que hay caminos para conseguir la igualdad efectiva y que su logro será beneficioso para la sociedad en su conjunto, incluso en términos económicos, me parece una buena noticia.

 

 

La vida de las abuelas

Un grupo de abuelas del alumnado del centro vinieron al instituto para contarnos cómo había sido su vida. Pretendíamos que nuestros jóvenes se hicieran conscientes, en el Día de la Mujer, de lo mucho que la sociedad debe a las generaciones 2013-03-08 11.14.55precedentes, especialmente a las mujeres que soportaron la carga más dura; también de cómo ha cambiado la situación de la mujer al ver el contraste entre el ayer y el hoy.

Fue emocionante escuchar a las mayores (algunas son muy jóvenes) contar las penalidades que pasaron para sacar sus familias adelante, el doble trabajo en casa y fuera, la falta de aprecio por su labor, la falta de colaboración de los hombres de la familia, su imposibilidad de acceso a la educación en la infancia… y ver como los chicos y chicas escuchaban, preguntaban, querían saber.

Y descubrimos que algunas de ellas son más modernas en relación con la igualdad de género que sus hijas. Tienen lucidez y perspectiva para ver la realidad y no entienden que haya mujeres que sigan dominadas por los hombres. Y vaya si las hay. En su generación, en la de sus hijos, y en la de sus nietos.

Decía una de ellas, para explicarlo, que cuando en la escuela de adultos (a la que muchas han asistido y algunas siguen asistiendo) se proyectó una visita a Córdoba, la mayoría de las mujeres dijeron que tenían que consultar a sus maridos, y al oírlas a ella se la llevaban los demonios (sic):

– ¿Por qué le voy a preguntar si quiere que vaya? ¿Acaso él me pregunta si me parece bien cuando se va de cacería?

Se puede entender, aunque no se justifique, la situación que ellas vivieron en el contexto de entonces. Es menos comprensible que sigan existiendo situaciones de dominación  entre las madres del alumnado y sus parejas, y puedo asegurar que existen, y no son pocas. Y es totalmente inadmisible que se establezca ese tipo de relación enfermiza entre jóvenes adolescentes.

Que los chicos intenten que ellas no vean a sus amigos, que no hablen con sus exnovios, que no usen ropa ajustada, no es raro.  Y que ellas pasen por el aro tampoco, aún siendo conscientes de sus renuncias.

Quizá no sea tan raro si tenemos en cuenta los ejemplos de las personas públicas:

Nuestra vicepresidenta dice que la conciliación nos toca a las mujeres

Un dirigente del PSOE envía a una ministra a hacer punto de cruz

Consiguen la alcaldía de Ponferrada con el voto de un condenado por acoso sexual, aunque luego se arrepientan.

Y podríamos seguir. Si quieres datos, aquí hay cinco gráficos que hablan de lo que nos falta en igualdad

 

Amistades

Dice un viejo refrán que los amigos están para las ocasiones. Y es verdad. En situaciones de necesidad se descubre con quienes se puede contar sin condiciones, aunque en ocasiones se tengan diferencias, incluso importantes.

Nora y Fede, amigos

Viene esta reflexión a cuento de que en estos días he tenido cerca a otra de esas mujeres cuya pareja masculina deja tirada haciendo gala de un egoismo atroz, y ha encontrado el apoyo y la ayuda que necesitaba en el grupo de amigas y amigos que nos encontramos en el parque cuando salimos con nuestros perros.

Ha sido ella la que me ha hecho pensar, cuando expresaba, emocionada, su agradecimiento, en varias cuestiones:

  • La existencia de buenas personas en todos los ámbitos, pese a que la mayor parte de las noticias que comentamos sean malas.
  • Lo bien que sienta saber que hay razones para el optimismo. Mientras seamos capaces de salir de la burbuja individual del yo quiero, yo necesito, para pensar en lo que necesita el que está al lado, las hay.
  • Lo gratificante que es sentirse acompañada en los momentos duros, y acompañar al que sufre, aunque duela.
  • Lo necesario que es poder expresar los propios sentimientos
  • Lo útiles que son los perros para entablar relaciones. Y lo fácil que es que alguna de ellas se transforme en amistad, porque cuando se comparte el amor por los animales existe una sensibilidad  común que bien puede dar lugar a ello.
  • Lo mucho que pueden ayudar las redes sociales a mantener el contacto cuando se está lejos (y se quiere, naturalmente).

Estaría bien que no olvidáramos lo importante cuando las circunstancias no nos son favorables, y mantuviéramos las amistades contra viento y marea.

Dedicado a Lourdes, mujer y madre, que hoy se ha ido al norte con su hija y su perra a buscar el apoyo de su familia, dejando en el sur una parte de su vida.


 

 

Lo que queremos las mujeres

La mayoría de esos correos electrónicos que recibimos con la marca FW son spam, algunos son bonitos, muy bonitos, otros interesantes, y hay algunos que consiguen superar una cierta barrera y alcanzan a tocarnos la fibra sensible, para bien o para mal y reaccionamos.

En los últimos días tengo ejemplos de ambos tipos. Y aquí va el bueno:

“La gran pregunta que nunca ha sido contestada y a la cual todavía no he podido responder, a pesar de mis treinta años de investigación del alma femenina, es: ¿qué quiere una mujer?”

(S.Freud)

Madre mía, Sr. Freud (vaya por delante todo mi respeto porque usted ya está descansando en paz), pero 30 años de investigación y ¿no ha sabido nunca que queremos las mujeres?

Ahí va la respuesta:

Bien… De entrada quiero decir que de todo hay en la “Viña del Señó”, eso no lo duda nadie, pero las mujeres buenas, las buenas mujeres, (modestia aparte) lo primerito que queremos es querernos a nosotras mismas, porque si no se quiere una, no se puede querer a nadie.
Lo que pasa es que a veces, la mayoría de la veces, damos tanto de nosotras, somos tan organizadoras, tan estupendas, tan magníficas, tan “todo_terreno”, tan “supers_womens” que nadie piensa en lo que verdaderamente queremos.
Mire Usted, queremos tenerlo TODO. Está clarito, ¿no? … TODO, por qué y para qué, se preguntará… Pues es muy sencillo, lea:
TODO para compartirlo con la gente a la que queremos, nuestra familia, nuestros amigos…
Queremos llorar porque nos da la gana…
Queremos mimar, pero que nos mimen…
Queremos cuidar, pero que nos cuiden…
Queremos cantar y que nos canten…
Queremos bailar y que nos bailen…
Queremos reír hasta no poder aguantar y salir corriendo al WC…
Queremos cocinar, pero que nos cocinen también…
Queremos desear y que nos deseen…
Queremos soñar y que compartan nuestros sueños…
Queremos hablar y que nos respondan…
Queremos acariciar y que nos acaricien…
Queremos ser felices y que compartan nuestra felicidad…
Queremos llegar alto y tocar la luna con las manos…
Queremos que nos ayuden a llegar si nos sentimos sin fuerzas…
Queremos, si estamos hundidas, amor, aliento y comprensión…
Queremos querer a nuestros hijos sin esperar nada a cambio…
Queremos cultivar la amistad y cosechar un gran manojo de amigos…
Queremos ser generosas a más no poder…
Queremos ser confidentes, pero que no nos traicionen…
Queremos a veces salir a la calle a pegar “chillíos” si estallamos de los nervios…
Queremos que se entienda por qué estamos hasta los “mismísimos” de ciertas cosas…
Queremos seguir adelante con fuerza y con ganas…
Queremos una puerta abierta, cuando el corazón está roto…
Queremos tener salud y poder luchar contra las adversidades…
Queremos AMAR y que nos AMEN…
Sr. Freud, ¿quiere que le cuente un cuento como el de “Margarita está linda la mar y el viento lleva esencia sutil de azahar…”?
Pues érase una vez…