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Nóbel 2

Tiene fecha de ayer, 7 de diciembre. Es el discurso de Mario Vargas Llosa al recibir el Nóbel de Literatura.

Tendrían que leerlo, o escucharlo, todas aquellas personas a las que les guste la literatura, o las historias, o el compromiso personal, o la opinión, o… Porque de todo eso, y más, hay en él.

Está magníficamente escrito, ¡cómo no!; relata con finos trazos su vida incluyendo aspectos dolorosos, sin morbosodad; no elude temas de actualidad y del pasado controvertidos:  las armas nucleares, las seudodemocracias populistas y payasas de América latina, las dictaduras, la responsabilidad del trato a los indígenas en la conquista y sobre todo después y aún ahora…

Son trece páginas, pero a mí me parecieron muchas menos.

Video Discurso1

Video discurso2

Nobel

Estos días he caído en la cuenta de que leí las primeras novelas de Vargas Llosa al tiempo que se iban publicando. Recuerdo perfectamente el orden porque en una época en que lectura llegaba a ser una adicción, me impresionaron.

La primera fue La ciudad y los perros, que me descubrió la riqueza de un español distinco, con un léxico desconocido pero inteligible. Cuando un par de años más tarde una persona cercana necesitó hacer un trabajo académico sobre ella, le ofrecí mi colaboración. La releí y volví a disfrutarla, haciendo a la vez que una crítica elogiosa, un glosario con la significación de las palabras que me habían impactado. Claro que no fue solo el léxico lo que me impactó.

Por eso tan pronto como descubrí La Casa Verde en la pequeña librería de la calle Larga la compré y la leí con avidez. Me duró muy poco.

Conversación en La Catedral la leí por primera vez mientras hacía el mes de prácticas que entonces llevaba aparejado haber aprobado las oposiciones de magisterio. Recuerdo que aquello de La Catedral hizo pensar a más de uno que estaba leyendo algo religioso. ¡Menudo equívoco! Era la primera novela que yo leía en la que aparecía la homosexualidad abiertamente, con lo que eso significaba para la iglesia. La leí dos veces seguidas: en la primera seguí la trama, en la segunda disfruté de la lectura.

Estos días he estado ordenando los libros en casa y no he encontrado Conversación en La Catedral. Todavía no he terminado, así que espero que todavía aparezcan los dos volúmenes, amarillos por efecto del tiempo, en los que se editó en su momento.

He seguido leyendo a Vargas Llosa, no sólo en sus novelas, también en artículos y reportajes. Aunque no siempre haya estado de acuerdo con sus ideas, ¡qué bien organizadas y argumentadas están! Derrocha erudición, está documentado hasta la saciedad, y se explica con una propiedad y una precisión que deslumbra.

En resumen, me he alegrado mucho de que el Nobel de Literatura de este año sea él. No me cabe duda de que lo merece.