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Recordando

La Delegación de Educación de la Junta de Andalucía (disculpen que no use la 1401182831271denominación actual completa, es demasiado larga) invitó el pasado martes a todas y todos los docentes jubilados el año anterior a un acto de homenaje colectivo, con entrega de un diploma de reconocimiento y la insignia de plata de la Junta. Por lo visto se viene realizando desde hace quince años, supongo que en el resto de las provincias también.

Las dos personas que intervinieron en representación del profesorado recordaron, al hilo de su trayectoria profesional, la evolución y las vicisitudes de la educación en los últimos sesenta años. Desde aquellas pizarras con marco de madera en las que aprendimos a escribir, (antecesoras de las actuales tablets, decía el compañero) hasta los recortes actuales que agobian a los centros.

Y, abierto el baúl de los recuerdos, seguimos después evocando otras realidades:lo que no se estudiaba (la historia del siglo XX), lo que se estudiaba en demasía (la religión), lo que no existía (coeducación), los libros de lectura, tan edificantes, y el texto de los problemas de matemáticas.

De éstos últimos, en muchas ocasiones tan absurdos como los que aparecen en El elfloridopensilFlorido Pensil, algunos eran representativos de la realidad social y económica. Así, los problemas de mezclas que aparecían en nuestros manuales, se referían sobre todo a mezclas de agua y vino o leche y agua, que, aunque hoy pueda parecer increíble era algo que sucedía con frecuencia entonces.

No se les olvidó, y yo tampoco quiero olvidarlo, reclamar recursos y personal, y especialmente una ley consensuada que no cambie cada vez que lo haga el color del gobierno.

No estaría mal que nos hicieran caso.

El florido pensil

¡Enhorabuena, compañera!

Hoy, 18 noviembre, cumple 65 años y se jubila una compañera. Digo bien: compañera, porque en compañía, una junto a otra, hemos trabajado por la educación de muchos grupos de niños y niñas, antes, de chicas y chicos, después. Diferencio compañera, con la que se trabaja en compañía, de colega: persona de la misma profesión, nada más.

IMG-20131105-WA0007Hemos compartido inquietudes, intereses, experiencias y, sobre todo, el trabajo diario para conseguir que nuestro alumnado alcanzara las mayores cotas de formación y madurez personal, no sólo académica.

Tutora excelente, siempre ha conocido la situación familiar y personal de cada uno y cada una de sus tutorizados y actuado en consecuencia con ellos, con su familia y con el equipo educativo, que no siempre quiere tener en cuenta otros aspectos que no sean aprendizaje y comportamiento en clase.

Comprometida, implicada, buena profesional, cristiana convencida, de las que dan testimonio con su ejemplo más que con sus palabras, pero sin rehuir dar su opinión desde su opción religiosa. Siempre desde el respeto a las opiniones y criterios que pudiéramos tener los demás.

Cuando ha pasado épocas difíciles, que las ha tenido, como casi todos, ha sabido estar a la altura de la situación y dejar el trabajo, que le podía resultar terapéutico al sacarla de su ensimismamiento (quien no ama su trabajo no podrá entender esto), por temor a perjudicar a su alumnado al no poder rendir al cien por cien.

Muchos días ha llegado al centro comentando con alegría que había encontrado a Fulanito o Menganita, que fueron alumnos hace diez, quince años, trabajando en tal o cual sitio y le habían contado cómo les iba en la vida, lo que da muestra de las buenas relaciones establecidas. Seguirá encontrándoles, porque el mundo es pequeño, y seguirá interesándose por su vida y alegrándose de sus éxitos y sintiendo pena por sus fracasos.

Lo expresa perfectamente Gabriel Celaya en el poema que publiqué en una entrada anterior y que le dedico.

Estoy segura de que en medio de sus actividades familiares con hijos y nietos encontrará tiempo para alguna labor social.

Seguiremos compartiendo intereses, experiencias, inquietudes, que no serán las derivadas del trabajo diario, pero serán.

Y doy gracias a la vida, que me ha dado tanto. Entre otras muchas cosas, la posibilidad de trabajar con Mame

 

Gracias

El pasado viernes un grupo de amigas y amigos organizaron una reunión  muy especial. Maestros y maestras que pasamos por el colegio Guadalcacín, hoy Tomasa Pinilla, desde 1974 en que yo llegué hasta el día de hoy, y algunas otras personas relacionadas.

En este claustro de recuerdos salieron a la luz hechos, anecdotas, metáforas, personas, emociones mil. Regalos y más regalos para celebrar, por sorpresa, mi reciente jubilación.

Gracias, amigos y amigas. El regalo sois vosotros. Los que estuvisteis y los y las que no pudieron asistir.

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Despedida

Llegué a Guadalcacín en septiembre de 1974 con una hija pequeña y otra en camino, para incorporarme a la tarea docente de una localidad pequeñita, de menos de cinco pict0229mil habitantes, con el compromiso de permanencer durante seis cursos, después de haber pasado dos años en una escuela unitaria de difícil desempeño, uno anterior en la zona sur de Jerez del que guardo muy buenos recuerdos, y el primero en la enseñanza privada, mientras estudiaba oposiciones.

Traía mi mochila cargada de ilusiones, de entusiasmo por un trabajo elegido a conciencia, por gusto, que ha sido siempre más que un trabajo y ha contribuido a hacer de la educación el leitmotif  de mi vida: ser madre y ser maestra se complementan.

Escuché una vez, hace mucho tiempo, que no debería ser maestro o maestra quien no tuviera la experiencia de haber amado. No puedo estar más de acuerdo: sin empatía, sin afecto, sin emoción, sin respeto por el alumnado, es imposible educar. Lo decía hace unos días el exministro de educación Angel Gabilondo: “El mejor método educativo es querer a los alumnos, hablar bien de ellos, esperar algo de ellos”.Tener hijos ayuda a ponerse en el lugar de padres y madres y obliga a preguntarse: ¿y si fuera mi hija, mi hijo?

Seis cursos parecía mucho tiempo pero se han convertido en 39, y aquí sigo. Y mi mochila no se ha vaciado.

Aquí me he adaptado a las nuevas leyes (seis, si no recuerdo mal las que contó Manuel Santander en su lección magistral), a los nuevos materiales (de la multicopista manual que compartíamos con la parroquia y el corresponsal de la Seguridad Social, a las fotocopiadoras actuales que hasta grapan las hojas; de hacer clichés con un punzón, a los ordenadores actuales, con pizarra digital incluida; de aquellos periódicos escolares elaboradísimos, maquetados a mano, a los actuales blogs de clase), a los cambios en las familias que repercuten en la escuela (aquellas familias de 10, 12, 14 hijos, se han transformado en las de hijo único, como mucho dos, actuales), al nuevo alumnado, ni mejor ni peor que el de décadas anteriores: diferente, porque diferente es la sociedad en la que vive.

Pero no he perdido la creencia de que la educación puede cambiar la sociedad, ni  el entusiasmo por aportar mi granito de arena, o el placer de ver crecer, madurar y formarse al alumnado que pasa cada curso. Y sigo sufriendo el desencanto de no ser capaz de conseguir que algunos alumnos y alumnas aprendan lo necesario y se integren en las tareas docentes, pese a haber puesto todo el empeño en ello.

Termino mi vida laboral porque se ha cumplido el tiempo, no porque haya agotado el bagaje con el que llegué o no me queden fuerzas. Las dedicaré a otros menesteres, alguno de ellos seguramente relacionado con la educación.

Ha llegado el momento de despedirme:

De agradecer a tantos compañeros y compañeras haber compartido alegrías y

Nombramiento con humor e ingenio
Nombramiento con humor e ingenio

sinsabores, momentos dulces y amargos, ilusiones y desengaños, trabajo y compromiso. Sin su compañía, sin su hombro amigo, nada hubiera funcionado, porque la educación es una tarea colectiva. También a aquellos y aquellas  con cuya forma de entender la educación en la escuela no he coincidido: los debates enriquecen la vida; y la escuela, como la sociedad, no es uniforme sino diversa.

De recordar al alumnado tan variopinto que en todos estos años ha pasado por mi aula y por los centros que he dirigido. Aunque mi intención siempre haya sido la mejor no siempre he acertado a dar a cada uno y cada una lo que necesitaba. Pido disculpas a aquellos que en algún momento puedan haberse sentido heridos. Y agradezco a todas y todos lo mucho que me han aportado y la oportunidad de haber podido corresponderles en alguna medida.

De agradecer a padres y madres la confianza depositada, las experiencias compartidas en escuelas de madres, en AMPAS, en entrevistas personales; los compromisos para mejorar el rendimiento y el comportamiento de sus hijos e hijas, mucho antes de que aparecieran en los documentos oficiales; la colaboración en la organización de fiestas y eventos; la manifestación de que sus hij@s han recibido una formación sólida que les ha permitido continuar estudios.

De manifestar públicamente que todas las corporaciones municipales de la localidad han colaborado con los centros docentes en la medida de sus posibilidades, mejorando las condiciones del colegio o el instituto y las de cada alumno o alumna en particular. (Recordemos la financiación de excursiones, que se mantuvo durante muchos años, o los premios a la excelencia del curso actual).

A partir de ahora no estaré a diario en el Instituto, pero si alguien quiere algo de mí, sabe dónde encontrarme, sin ninguna duda. Si no es en persona el correo electrónico, twitter y la página web están siempre abiertos.

También es el momento de manifestar mi preocupación por el futuro de la escuela pública. Si permitimos que las cosas sigan por el camino que van tendremos una escuela pública que irá perdiendo calidad pese al esfuerzo que pueda hacer el profesorado: aumento de ratio, disminución de profesorado y de recursos, supresión de servicios. Y eso hará que las clases medias (si es que siguen existiendo y no son sustituidas definitivamente por el precariado) se lleven a sus hijos a la concertada aunque tengan que pagar por ello. Y cuando la presión de las clases medias por la mejora de la escuela no exista entraremos en un bucle infernal del que será difícil salir:

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Para que no suceda, es necesario modificar la deriva segregadora del alumnado que se avecina con la implantación de una ley que incluye más subvenciones a la escuela privada, la gran beneficiada,  y separación del alumnado en función de su extracción social.

La garantía de una ciudadanía exigente y activa la da la educación (“un arma cargada de futuro”, en palabras de Mandela). Una educación inclusiva y compensadora, que atiende más a quien más lo necesita, en una escuela pública de tod@s para tod@s.

Sobre la jubilación

Hace un rato, finalmente, he renunciado a la jubilación anticipada, que había solicitado por si acaso. ¡Quién sabe lo que puede suceder en unos meses!

Desde que se publicó la resolución y lo hablé con mi equipo tenía pendiente presentar el papel. El tiempo siempre es escaso y hay que hacer intención para ir a correos y certificar, si no quieres ir a la Delegación Provincial.

Mucha gente, sobre todo de la profesión, no entiende que puedas querer seguir, cuando otros están enfadadísimos porque se habían hecho a la idea de jubilarse a los 60 y parece que no va a ser posible. Y no hablan de prejubilación o jubilación anticipada, a todas luces un privilegio, sino de jubilación, un derecho que consideran evidente, porque este trabajo es muy duro. (Lo es, a veces)

Bueno, pues voy a dar mis razones para seguir, haciendo constar que tengo hobbis, otras cosas para hacer, que estoy segura de que no me aburriría si aceptara la prejubilación. Es decir, que las razones para quedarme son positivas:

  • Me gusta lo que hago, me siento bien en clase, sobre todo en clase, con los chicos. Disfruto cuando aprenden y cuando aprendemos, cuando se entusiasman con las cosas nuevas y quieren transmitirlas, cuando superamos las dificultades, que las hay. Tambien sufro cuando no lo conseguimos, pero la balanza está claramente desequilibrada a favor de lo primero. Y no soy la única: aquí hay otro, solo que joven (y emprendedor). Otro (algo como eso no se hace por aburrimiento. ¿a que no?). Otra más. Y otra (finalista en blogs educativos) Y otra más (con tanta experiencia como yo). Otro que intenta contagiar su pasión por las matemáticas. Y otro másOtro (que no se deja ver, sólo como denominación del blog. Pero yo lo conozco, suele pasar por aquí). Y todos los que ya cité aquí.  Y otro más. Como muestra, únicamente.
  • Tengo experiencia que poner al servicio de los demás, y conservo ilusión suficiente para adaptarme a los nuevos tiempos. No me asustan las TIC, aunque me cueste más que al alumnado hacerme con ellas. Siempre pensé que sus derechos no deben depender de mis gustos. Seguiré aprendiendo.Creo que estoy en condiciones de aportar a mis alumnos y a mi centro.
  • Creo que estamos en un momento de inflexión en la tarea educativa (y en muchos otros aspectos de la sociedad, pero éste es el mío). Tenemos mucho que cambiar, mucho que hacer para que deje de ser verdad lo que dice el principio de este post y la escuela responda a las necesidades del alumnado y de la sociedad actual, que no son aquellas para las que se institucionalizó. Y quiero formar parte de ese cambio, no verlo desde fuera.
  • Hay muchas iniciativas despuntando que pueden terminar siendo tsunamis arrasadores o ser el parto de los montes. Desde mi parcelita colaboraré para que fructifiquen (#purposedES, #construyendohistorias, EABE11, …)

Simplemente, no me acojo al privilegio que se me ofrece, aunque lo agradezco. Y me alegro de que otros y otras, que lo necesitaban por distintos motivos, especialmente los quemados, hayan podido hacer uso de él y disfruten de años sin obligaciones profesionales.

No me resisto a poner un  ejemplo más de personas que disfrutan en la escuela. Ésta se jubiló, no tuvo opción, pero continúa trabajando, cuando puede, para su cole.