Honestidad

No es la honestidad una cualidad (o virtud) de la que podamos presumir como país.
Aquí está bien visto lo que en cualquier país europeo no mediterráneo, en caso de hacerse, se ocultaría porque es socialmente reprobable:

    • Paga sus impuestos mayoritariamente quien no tiene posibilidad de ocultar sus ingresos.
    • Cuando se pide factura al pagar servicios en ocasiones ponen mala cara, seguramente porque se ven obligados a declarar el ingreso.
    • En más de una ocasión se pregunta: – ¿Con IVA o sin IVA?
    • Personas imputadas por delitos relacionados con mal uso de fondos públicos, prevaricación y malversación se pueden presentar a las elecciones y lo que es peor: ¡son elegidas!.
    • Un padre, una madre, que quiere que sus hijos no le mientan, miente con soltura delante de ellos: Dile que no estoy, Llama a la oficina y di que estoy enfermo, No le digas a tu madre, a tu padre… Sin caer en la cuenta siquiera de lo que les está enseñando.
    • En estos tiempos de crisis hay quien solicita servicios a empresas pequeñas y retrasa el pago indefinidamente esperando que se hundan para no abonárselos.
    • Un ministro dijo haber constituido una sociedad (Loreto Consulting)  para prestar una serie de servicios profesionales de carácter mercantil, con voluntad de optimización fiscal (no pagar los impuestos correspondientes, haciendo contabilidad creativa).
    • Ministros del gobierno actual gestionan asuntos relacionados con sus empresas, están relacionados con imputados, han mentido al parlamento… sin tener en cuenta que no es suficiente con que no se hayan podido probar corruptelas, es preciso algo más.

Todas esas situaciones, y muchas otras, son consideradas, muy amablemente, picaresca. Y quienes no se suman a la corriente y pagan sus impuestos, cumplen su palabra, no abusan de sus compañeros y compañeras, ni de sus empleados, juegan limpio en la vida, son los tontos. Y se pueden encontrar en situaciones que les hagan escribir algo como esto:

Pero deberíamos pensarlo mejor: hablamos de quienes se la juegan a otra persona, abusando de ella de una u otra forma. A otra persona o a la comunidad o la ciudadanía en su conjunto. Hablamos de personas deshonestas. No deberíamos seguir mirándolas con benevolencia.

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