Lectura

Cuando se habla de leer se piensa siempre en una actividad individual, para algunos incluso individualista, que aisla de los demás.

¡Que placer más genuino el que proporciona la lectura de un buen libro! Para cada lector será un libro distinto, seguramente, pero cuando los gustos coinciden, poder comentar lo leido convierte el placer individual en colectivo. Los clubs de lectura, que se mantienen en algunos sitios, son buena muestra de ello. Y la recomendación personal de los amigos, la mejor promoción.

Cuando mis hijos eran pequeños hemos pasado buenos momentos leyendo en alta voz, interpretando casi, mientras esperábamos que la comida estuviera lista, un libro que a uno de nosotros le había llamado la atención especialmente. Era uno de los infantiles de Roald Dahl, que nos hizo reir hasta cansarnos.

Y yo conservo un imborrable recuerdo de disfrute familiar de la lectura de mi infancia. En las largas noches de invierno, cuando todavía no había llegado la luz eléctrica a los pueblos de Castilla, a la luz de un candil y al amor de la lumbre, mi padre leía, con muy buena entonación, las novelas que había en la vecindad, e iban pasando de unas manos a otras. Eran un lujo increible. Ben Hur, Genoveva de Brabante…, largas historias que nos tenían encandilados durante semanas.

No era solitario el placer de la lectura entonces.

La imagen está tomada de robertoisla69.wordpress.com

Y ahora que se discute sobre si el libro en papel se perderá por causa de los nuevos formatos, merece la pena ver el video:

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