El niño de la bicicleta

El niño de la bicicleta es, a mi modo de ver, una estupenda película  que presenta con crudeza:

  • La situación de desamparo afectivo de un niño, Cyril,  abandonado en un centro de acogida.
  • La incapacidad del padre para asumir su función de tal, preocupado sólo de seguir adelante con su vida, sin cargas filiales. Que desaparece sin avisar después de vender hasta la bicicleta de su hijo, su bien más preciado. Que pretende que otra persona le diga a su hijo que él no quiere verle más.
  • Las reacciones de una sociedad cruel e hipócrita, personalizada en los chicos del barrio, la pareja de Samantha que no entiende en absoluto de necesidades afectivas que no sean las suyas,  el camello que le embauca y le abandona,  el padre de otro chico que  instruye a su hijo para que mienta para no cargar con las consecuencias de sus actos.
  • La entrega de una mujer que se compromete con el chico al darse cuenta de su necesidad de cariño, y es capaz de calmar su rabia y hacer que vuelva a confiar y recupere la ilusión. Que responde a la petición de un niño desconocido, le protege de la violencia callejera y le conduce con cariño y firmeza a través de las trampas de una sociedad egoísta e inmoral, renunciando por el camino a su relación de pareja que le pone en la tesitura de elegir entre él y el chico.

La bicicleta, que comienza siendo el mayor deseo de Cyril, porque era un regalo de su padre al que no consigue localizar y cuya desaparición no acepta,  se convierte en el símbolo de su unión con Samantha, que la localiza y la recompra para él, ofreciéndole un nueva oportunidad de afecto que empieza aceptando a regañadientes y termina aceptando plenamente.

En resumen: una buena película, dura, porque muestra la realidad, pero que abre una puerta a la esperanza.

¡Ojalá existieran muchas Samanthas!

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *