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Quién fracasa en la escuela

En estos días en los que la CEOE ha puesto sobre la mesa, desconozco a partir de qué documentados estudios, su convinción de que el éxito escolar depende de los genes más que del contexto socioeconómico, me gustaría hacer algunas consideraciones.

clase perdedora de Luis F. Sanz (El País)

Si ello fuera así, ¿cómo se explicaría que, como bien se dice en este reportaje, los hijos de familias con rentas bajas  y menor nivel cultural tengan 20 veces más riesgo de fracaso escolar? ¿Tal es la proporción de poco dotados intelectualmente entre los pobres?¿No será que nuestra escuela no ha sido capaz de salvar las diferencias sociales de partida? ¿Tendrá algo que ver que pretendemos tratar igual a los que son diferentes? ¿Por qué esperamos que respondan igual chicos y chicas que viven rodeados de cultura académica y aquellos que ven su primer libro en la escuela?

Los análisis del Informe PISA que analizamos en su momento no corroboran la afirmación de la CEOE. Y mi experiencia docente tampoco. De hecho tiene mejor pronostico el alumnado con interés y  hábitos de estudio que el que carece de ellos y tiene buenas capacidades intelectuales.

Recuerdo el caso de una amiga cuya tutora de 8º de EGB dijo a su madre que no perdiera el tiempo intentando hacer Bachillerato, porque no tenía capacidad para ello. Por suerte no le hizo caso. Estudio el BUP (aprobó en dos años), COU y selectividad (un curso) y Medicina (seis cursos). Obtuvo plaza en el MIR, cuando la competencia era muy elevada, a la primera, y lleva un montón de años siendo una médica excelente, con un sentido del humor fantástico que hace que sea siempre una estupenda compañía.

En consecuencia,  me gustaría añadir que deberíamos hacer menos predicciones de malos resultados, que alimentan el efecto Pigmalion. Es difícil que aporte algo aquella persona de la que nada se espera. Pero algunas se salen de la casilla que les hemos asignado.

Las estadísticas sobre los repetidores son desastrosas. Ya decía el informe PISA que la repetición de curso es el fenómeno que más negativamente afecta a los resultados de los alumnos españoles. Lo comprobó durante años el grupo  de orientadores de la zona de Jerez, recogiendo datos de todos nuestros  IES, y lo confirman los estudios a nivel general. Sin embargo este reportaje muestra que se puede repetir curso y conseguir el éxito académico y el profesional.

La otra noche en twitter intercambiamos ideas al respecto unos cuantos decentes.  Y hablando de repetición de curso aparecieron referencias a la autoridad del profesorado, al castigo por la disrupción en clase… Malas razones para hacer repetir un curso.

Pero no siempre es así. En ocasiones simplemente se ha terminado el año tonto de la adolescencia y retoman la tarea sin más. Yo he tenido este curso tres ejemplos estupendos, dos de ellos (un chico y una chica) que empezaron el curso dudando de sus posibilidades de aprobar (autoestima por los suelos) han terminado con buena nota. Un dato para animarse. Aunque cabe preguntarse si era necesario que repitieran.

Sin olvidar que cada vez tenemos más claro que repetir para hacer lo mismo no sirve de nada, no es más que una vía muerta hacia el fracaso

 

Incentivos

Parece que el anteproyecto de Ley de Educación de Extremadura ha causado revuelo porque habla de incentivos económicos al profesorado. Se dice que el malestar viene de que se tendrán en cuenta los resultados académicos del alumnado. Aquí y aquí se pueden leer artículos de prensa sobre el tema, y aquí la interpretación de la Consejera.

Me llaman la atención algunas cosas:

  • Siempre hemos considerado injusto que aquellos que cumplen y ya está, e incluso los que ni siquiera cumplen, que los hay, al final de mes cobren lo mismo que aquellos que se implican de veras en el funcionamiento de los centros, en el aprendizaje de sus alumnos, en la formación de los padres…
  • Cuando surge la posibilidad de aceptar incentivos por mejorar, reaccionan en contra con la misma virulencia los mejores profesionales (ya hacen lo que pueden ¿qué van a mejorar?; que no les pidan además papeles, evidencias de su buen hacer, que su tiempo lo dedican a lo productivo: enseñar a sus alumnos) y los peores (los que presumen de no llevarse a casa ni un papel, de no dedicar a la enseñanza, que no educación, más tiempo que el que están en el centro, de desconectar tan pronto salen por la puerta, de no hacer actividades extraescolares, de no recibir padres…)
  • Nunca se le supone buena intención al legislador: están intentando comprar resultados o están dando por supuesto que la causa del fracaso escolar es la mala práctica docente, por eso plantean los incentivos. Cuando la Junta de Andalucía propuso el Programa de Calidad y Mejora, (que supone hasta 7000 euros en cuatro cursos para el profesorado que se implique en la consecución de unos objetivos que el propio centro determina) un ingente número de buenos profesionales se sintieron ofendidísimos porque entendían que la propuesta implicaba esas opciones ofensivas y ninguna otra. La mayoría de los centros no aceptó la propuesta, y muchos de los que la aceptaron hicieron poco más que redactar lo que ya hacían con antelación.
  • A cambio, el profesorado reclama, con buen criterio, la reducción del número de alumnos por grupo. De acuerdo, con algunos matices:
    • Es más importante la atención al alumnado con dificultades por personal especializado, incluso dentro del aula, que la reducción excesiva del número. Los grupos necesitan un cierto número crítico para funcionar.
    • En el caso de primero de primaria, la necesidad de profesorado de apoyo se hace especialmente evidente. El alumnado que no consigue dominar la lectoescritura y los fundamentos matemáticos en su momento, tienen muchas posibilidades de no conseguir el éxito escolar. Atender sus necesidades específicas es imprescindible y no se está haciendo, al menos no en la medida necesaria.
    • Ningún grupo debe sobrepasar el número que se fija en la ley para cada tipo de enseñanza. Sin subterfugios.
    • En ESO ese número no debe ser mayor de los 25 de primaria, al menos en los dos primeros cursos. La diversidad del alumnado aumenta con los años que van pasando, y la adolescencia añade problemas que antes no existian. No es posible una atención adecuada con grupos más numerosos. En tercero y cuarto los programas de diversificación curricular disminuyen la ratio en la mayoría de las materias.
    • Es imprescindible que los institutos dispongan de alternativas que ofrecer al alumnado adolescente que es refractario al trabajo académico. Los objetores escolares son en muchos casos chicos con otros intereses, que cuando encuentran un trabajo que les gusta son buenos profesionales. La misma tarea escolar en grupos más pequeños puede permitir un mayor control pero no siempre un mayor éxito.
    • La reducción de la ratio sólo es eficaz cuando la atención al alumnado es lo más individualizada posible. En las clases magistrales el número no influye en los resultados.
  • La mejora de los resultados en las pruebas PISA en el caso de Portugal parece que va ligada a una actuación basada en los incentivos por resultados. Ya lo comentamos aquí.
  • Aumentar el porcentaje de chicos y chicas que terminan la secundaria obligatoria con éxito, así como el de los que realizan enseñanzas posobligatorias, especialmente Formación Profesional, es una necesidad ineludible. No me parece mal que se incentive el mayor esfuerzo por conseguirlo, acompañado de los medios necesarios.
  • He leído el proyecto de ley extremeña y no he encontrado que relacione los incentivos con las notas del alumnado. A continuación pego la cita textual relacionada con ellos, y enlazo con el texto completo.

Artículo 156. Incentivos económicos y profesionales.

1. La Administración educativa establecerá un sistema de carrera profesional vinculado a la formación acreditada y a la mejora de la práctica docente. Todo ello ligado a los resultados de una evaluación voluntaria del ejercicio profesional.
2. La Administración regulará la asignación de incentivos de carácter profesional y económico vinculados a planes de innovación educativa, proyectos bilingües, uso pedagógico de las tecnologías de la información y la comunicación, así como otros que reconozcan la labor del profesorado y su especial dedicación al centro.
3. En particular, la Administración educativa favorecerá la permanencia del profesorado, sea de carrera o interino, en aquellos centros radicados en áreas de marcado carácter rural o centros que precisen de medidas singulares derivadas de las
necesidades del alumnado y de las características del entorno y que, por tanto, pueden estar sujetos eventualmente a un elevado índice de movilidad del personal docente. A tal efecto, y sin perjuicio de los incentivos económicos que puedan  arbitrarse, la Administración primará como mérito específico el desempeño continuado de puestos de trabajo en dichos centros tanto en los concursos de traslado que le corresponda
organizar como en los procedimientos de selección de los funcionarios interinos.