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Chefchauen

20160507_201835_26781436102_oEn la visita que hicimos un grupo de amigos y amigas a la ciudad marroquí de Chefchauen, me llamaron la atención algunas cosas:

  • La belleza de la ciudad, de la que dan buena cuenta las fotos.
  • La cantidad de gatos que se ven por sus calles.
  • Lo limpia que amanece la ciudad, teniendo en cuenta que no hay contenedores para la basura, las bolsas se depositan en la calle donde los gatos las rompen y esparcen la basura antes de que se recoja. La recogida en la vieja medina es manual porque sus calles estrechas y escalonadas hacen imposible el paso de vehículos.
  • El excelente servicio gestionado por la agencia con la que contratamos, en todas sus facetas: alojamiento, desayuno, traslados, información.
  • La alta calidad de la comida local.
  • La mala consideración que nuestro casero manifestaba de los autóctonos. Diez años de convivencia y sólo en el último desayuno dijo algo positivo, aunque lo matizó rápidamente: Se les dan bien los idiomas y tienen buena memoria… porque tienen el disco duro vacío.

Me recordó este casero (cuyas atenciones hacia nosotros fueron muy buenas, todo hay que decirlo) a algunos docentes que no sienten el más mínimo aprecio hacia su alumnado. Sueñan con el antiguo alumnado de bachillerato, seleccionado y domesticado, que por cierto nunca existió por mucho que crean que sí. Sienten la diversidad como un handicap insuperable y no como una oportunidad.  En el fondo no les gusta su trabajo, aunque les resulta más cómodo seguir en él que buscarse otro. Sin ellos y ellas los colegios, y especialmente los institutos, mejorarían mucho. Porque hay muy buenos profesionales, sean vocacionales o no.

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Vocación

¿Generosidad o profesionalidad?

25 años de valioso trabajo

DSC03445 (1)Este curso se cumplen 25 años desde la puesta en funcionamiento de los Centros de Educación Permanente (CEPER), cuando dejaron de ser aulas independientes para convertirse en centros organizados. Desde entonces ha llovido mucho, y muchas cosas han cambiado.

Lo explicaron en un corto filmado por el personal del CEPER Victoria Alba (profesorado y alumnado, actual y de cursos anteriores, con la colaboración de otros responsables de esta enseñanza) bajo el título: “Cuando la Educación tomó su nombre”.

Directora, Presidenta de la Asociación del Alumnado, Delegado Territorial de Educación y Concejala de Educación
Directora, Presidenta de la Asociación del Alumnado, Delegado Territorial de Educación y Concejala de Educación

Ya comenté en otra entrada, en enero del año pasado la alta valoración que me merece el trabajo que se realiza en estos Centros, y me parece que es momento de repetirlo:

El trabajo que realizan los maestros y maestras que han trabajado y trabajan en la formación de personas adultas es impresionante.

Empezaron enseñando a leer y escribir, alfabetizando,  a aquellas personas que en su infancia no tuvieron ocasión de ir a la escuela, una parte muy importante de la población entonces. Pronto se convirtieron en algo más, porque aportaban a su alumnado no solo aprendizaje de las letras, sino también de la vida: relaciones sociales, valoración de manifestaciones culturales, conocimiento de su propia realidad al contrastarla con con la de otros…

Para muchas mujeres que conozco, las “clases de adultos” han supuesto su introducción en la vida social, la toma de conciencia de la situación de esclavitud en la que han vivido, el comienzo de la asunción de sus derechos como persona. Se han hecho conscientes de su valor, de la ingente tarea que han realizado en las peores condiciones, han adquirido autoestima, en lenguaje actual: se han empoderado.

Hoy, los sucesores de aquellas aulas, convertidos en Centros de Educación Permanente de Personas Adultas, continúan la tarea. No se limitan a las enseñanzas básicas. Han ampliado su oferta en la línea de formación y enriquecimiento personal a lo largo de la vida, de modo que su alumnado es de lo más variado: ¿quién no tiene un déficit en su formación inicial? No me imaginaba yo que iba a encontrar tanto nivel en un centro de adultos, comentaba un compañero hace unos días.

Por eso, sin dejar de lado lo imprescindible (cursos para la obtención del título de graduado, formación básica), amplían su oferta: Patrimonio, para quien quiere conocer su entorno histórico-artístico. Inglés, para quienes lo necesitan por cuestiones laborales o familiares (tengo dos nietos ingleses, no me queda otra, decía una compañera) o lo quieren aprender para viajar con mayor facilidad o superar lo que consideran una asignatura pendiente. Fomento de la cultura emprendedora, donde se desarrollan estupendos y originales proyectos de muy diferentes estilos. Informática, la alfabetización actual. Educación para la salud


He conocido a una señora con más de 80 años, que no pudo ir a la escuela en su momento y ahora está yendo a clases para obtener el Graduado en Secundaria. Naturalmente, dice ella, aprobó todas las asignaturas el primer trimestre, pero no está contenta porque en Inglés, que es lo que mejor le va,
sólo obtuvo un notable: su ilusión es tener un sobresaliente. ¿No es digna de admiración?

Y lo hacen con una dedicación profesional y personal que supera la media, realizando además visitas, actos culturales, convivencias…, cuya organización requiere un tiempo y un trabajo que al parecer pesa menos si la respuesta merece la pena. El hecho es que consiguen entusiasmar a un alumnado ya de por sí interesado (asiste voluntariamente) que se integra mayoritariamente en la vida del centro, asiste a  las actividades y se esfuerza por aprender.

Profesorado asistente al acto
Profesorado asistente al acto

 

De aquellos polvos…

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Hace treinta y dos años que un claustro entusiasta, contagiado por un maestro de gimnasia (todavía se decía poco educación física) con  muchas y buenas ideas para mejorar la forma física de su alumnado, con su equipo directivo al frente y la colaboración de las familias y el ayuntamiento, 20160411_212025organizó el Maratón de Guadalcacín.  Se trata del Colegio Público Guadalcacín que más tarde se convirtió en C. P. Tomasa Pinilla en honor a una de sus primeras maestras, fallecida cuando cumplía treinta años de ejercicio docente en la localidad, mientras delirando creía que estaba en su clase.

Fué la primera carrera atlética del pueblo. 20160411_212016Como su objetivo era fomentar el atletismo y la actividad física de forma lúdica en el alumnado, era importante que pudieran participar desde los primeros cursos y, como las categorías oficiales no comienzan hasta los 8 años… inventaron otras nuevas: pitufos, para 6 y 7 años y pañales para 4 y 5. (Todavía el alumnado de 3 años no se había incorporado a la escuela)

¿Podéis imaginar lo que supone la organización de algo así? Inscripciones, dorsales (a mano, naturalmente), medición del circuito, colaboradores para los cruces de calles, megafonía, trofeos (donados por tiendas o otros establecimientos), colaboración de Cruz Roja por si…., llegadas, clasificaciones y toda una mañana de sábado de nervios, ilusión y satisfacciones al final. Porque fue un éxito.

20160411_212131En aquella primera carrera corrieron la mayoría de los alumnos y la alumnas del centro y muchos que no lo eran pero, como es lógico, la afluencia de inscripciones en las categorías de mayores fue pequeña.

Desde aquel  1984 Guadalcacín ha mantenido su cita primaveral con los atletas. Durante muchos años la organización corrió a cargo de colegio y paulatinamente el ayuntamiento fue asumiendo más responsabilidad.

 

…estos lodos:

Hoy es una carrera de reconocido prestigio organizada por la delegación de deportes del Ayuntamiento de Guadalcacín en coordinación con la federación gaditana de atletismo. En la prueba reina, en la que corren mujeres y hombres de 16 años en adelante clasificados en siete categorías diferentes en cada sexo, este año han participado más de doscientas personas, lo que indica que el foco ha basculado hacia los mayores, pero se mantienen las categorías no oficiales con gran afluencia (más de treinta por categoría y sexo).

Los preparativos
Los preparativos
El ambiente
El ambiente
Grupos de participantes
Grupos de participantes
Categoría "pañales", futuros atletas
Categoría “pañales”, futuros atletas
El corredor de más edad, Pedro Rizo, con 81. Dice que no se ha perdido la carrera ningún año.
El corredor de más edad, Pedro Rizo, con 81 años. Dice que no se ha perdido la carrera ningún año.

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Haciendo amigos

Ir de viaje con un grupo de cincuenta y cuatro personas de las que sólo conoces a dos o tres puede parecer un riesgo, especialmente si no eres la alegría de la huerta, como es mi caso. Pero puedo asegurar que no es riesgo ninguno si el grupo con el que vas es alumnado y familia del CEPER Victoria Alba comandado por su exdirector  y naturalmente maestro, Enrique del Valle.

Un grupo de personas tan diferentes (de 13 a 80 años, de muy variadas profesiones y niveles educativos) en la que todas se apoyan y acogen a las nuevas, y donde prácticamente nadie desentona con un mal gesto ya se trate de subir cuestas para visitar un castillo,  de sufrir las inclemencias del tiempo o de disfrutar de una buena comida.

¡Y la marcha que tienen las mayores! Las primeras que están dispuestas para todo, que quieren visitar, conocer, escuchar a los guías, aprender lo que antes muchas no pudieron.

La organización magnífica, llevando controlado hasta el último detalle: la selección de los lugares (ni sólo ni sobre todo los trillados), todas la visitas con guías locales, la intendencia…

Como muestra de lo vivido, aquí se recogen algunos momentos:

Lo han conseguido: ya no hace falta

Así es. Durante los tres primeros meses del curso no se ha cubierto una plaza en el CEPER Victoria Alba y ahora ya no es necesaria. He aquí las razones:

  • El alumnado que prepara la prueba de acceso a la universidad se examina en abril, no tiene tiempo que perder. Quien tiene medios para ello se ha ido a una academia (enseñanza privada). Los que siguen acudiendo a clase, habiendo empezado en noviembre, y renunciado a preparar las áreas específicas por falta de profesor, es difícil que alcancen una preparación adecuada. Este año los resultados del alumnado del centro en esta prueba no serán como acostumbraban. ¡Que buena forma de promocionar la enseñanza pública!
  • Tal como se preveía, el número de chicos y chicas que pretendían obtener el título de Graduado en ESO se ha visto reducido sensiblemente: no más de treinta y cinco de los cincuenta y cuatro que empezaron siguen asistiendo con regularidad. Se han aburrido porque no tenían perspectivas de conseguir su título. ¡Ya no es necesario desdoblar la clase! ¿Seguro? ¿Alguien cree seriamente que se puede atender como se debe a un grupo tan numeroso con las dificultades que tienen? ¡Por favor!
  • Pero como lo que cuenta son los números, no las personas, no hay clases masificadas,  YA NO SE NECESITA UN DOCENTE MÁS.  Se acabó el problema.

Una muestra clarísima del efecto Pigmalion. Se cumplen los pronósticos de la administración: como iban a dejar de asistir, no era necesario una maestra, o maestro, más.  Y lo peor es que esos datos, esa profecía cumplida, se utilizarán para la dotación de personal del curso siguiente: como se ha comprobado que, efectivamente, en el segundo trimestre ya no hará falta, ¿para qué nombrarlo? Total, si muchos van a dejar de asistir.

Sólo que es una falacia. Claro que una parte del alumnado que prepara pruebas se aburre y abandona, pero ni mucho menos en la medida en la que ha sucedido este curso. ¿Quién no abandonaría si las perspectivas de superar la prueba fueran tan escasas?

Como ya dijimos en otra ocasión, el prestigio de un centro docente se logra con muchos años de buen trabajo y se puede perder con mucha facilidad. Este curso los resultados serán peores. ¿Qué pasará el próximo?

Una administración educativa no puede, no debe, olvidar la necesidad de formación de aquellas personas que están en peores condiciones para defenderse en la vida, para insertarse en la sociedad y reunir las condiciones imprescindibles para acceder a un trabajo digno. Y en esa categoría entran sin duda aquellas que no tienen titulación académica, lo dicen todas las estadísticas que relacionan nivel de estudios y paro.

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Una administración educativa que se denomine socialista, como la actual, no puede permitirse el lujo de despreciar a las personas con mayores dificultades y echarlas en los brazos de centros privados a los que pocos tienen la posibilidad de acceder. No puede negar el pan y la sal a los centros públicos mientras mantiene conciertos con centros privados que mal disimulan la selección de su alumnado. O, ¿por qué creen que en tantos centros concertados hay tan poco alumnado con necesidades educativas especiales (con la honrosa excepción, en Jerez, de SAFA), o proveniente de familias con escaso poder adquisitivo? ¿Por casualidad?

¿Y saben qué? Los administrados no deberíamos consentirselo.

 

Educación de segunda categoría

Así parece que considera la administración educativa a la educación de personas adultas, de la que ya escribí en otra ocasión.

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Juzguen si no:

A uno de los centros de educación permanente de Jerez le falta por nombrar una maestra, o maestro, para el curso 2015/2016. Porque digo yo que si se concede que dos de las profesionales trabajen sólo media jornada y otros cuatro tengan dos horas lectivas menos por ser mayores de 55 años, hay que nombrar, al menos, otra. Pues estamos a 6 de diciembre y ni flores.

Esto no sucede en ninguna otra modalidad educativa. Como ésta no es obligatoria…

Al tratar a un centro con esta desconsideración se olvida:

  • Que los objetivos educativos que marca la Unión Europea no se conseguirán sin estos centros: un elevado porcentaje del alumnado de ESO, sale del instituto sin el título de graduado. Aquí muchos de ellos lo obtienen y con él una mayor posibilidad de inserción en la vida laboral y de incorporación a otro tipo de estudios.
  • Que ofrecen una preparación de calidad para la preparación de las pruebas de acceso a estudios superiores, como se puede comprobar con sus estadísticas de aprobados.
  • Que la formación a lo largo de la vida va a ser imprescindible, lo es ya, para adaptarse a los nuevos contextos laborales y sociales. Al respecto dice la Comisión Europea: La crisis ha puesto de relieve el importante papel que puede desempeñar el aprendizaje de adultos (1) para lograr los objetivos de Europa 2020, al permitir a los adultos —sobre todo a los trabajadores poco cualificados y de más edad— mejorar su capacidad de adaptación a los cambios del mercado laboral y de la sociedad. El aprendizaje de adultos proporciona medios de mejora de las competencias o reciclaje de los afectados por el desempleo, la reestructuración y los cambios de profesión, y representa una importante contribución a la inclusión social, la ciudadanía activa y el desarrollo personal. 
  • Que para conseguir el prestigio que un centro logra en mucho tiempo (buenos resultados en las pruebas oficiales para las que prepara, actividades complementarias de calidad, satisfacción del alumnado…) se necesitan muchos años de ingente trabajo, pero perderlo es muy rápido: basta un curso sin el profesorado imprescindible para mantener el nivel.
  • Que una parte importante del alumnado de estos centros es muy frágil emocional y socialmente: ya ha fracasado con anterioridad, tiene baja autoestima, se desanima con facilidad. Una mala atención (grupos demasiado grandes, escasez de horas en materias difíciles, dificultades para usar la tecnología…) hace que renuncien al objetivo perseguido.
  • Que aunque no es enseñanza obligatoria para el alumnado, porque su edad supera los dieciséis años, no por ello es menos necesaria, ni es menos obligatorio para la administración educativa dotarla del profesorado imprescindible.

¿Centros de segunda categoría? Si se les trata como si lo fueran lo serán, naturalmente. Sin profesorado suficiente no es posible alcanzar la educación de calidad a la que aspiran y por la que trabajan. Y que la sociedad necesita.

Dedicado al CEPER Victoria Alba, en el que intento aprender inglés, y cuyo trabajo valoro, al parecer,  más que la administración de la que depende.